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27 Aug
2010

Sobre ecobici

Peatón y bici

Hace algún tiempo me pidieron un texto breve para Tomo (el interesante suplemento de arquitectura del Excelsior) con mi opinión sobre la “Ecobici”, el sistema de bike sharing del DF. Aquí se los comparto, aunque recomiendo visitar el sitio de la publicación original, donde podrán encontrar también las opiniones de Dhyana Quintanar, Bernardo Baranda, Rodrigo Díaz y Miquel Adriá.

El sueño es el siguiente: moverte en la ciudad de forma cómoda, segura y eficiente sin requerir del automóvil. Para ello el transporte público es fundamental, pero siempre operará en desventaja. Finalmente, hay que esperar al camión, y el metro rara vez llegará hasta la puerta de tu destino. Ante esta problemática la Ecobici es un gran complemento, que requiere escalarse para ser verdaderamente útil. Las más de 1 000 bicis y 85 estaciones suenan bien, pero son insuficientes. El mítico Vélib de París tiene 25,000 bicicletas y 1 800 estaciones. Un sistema similar en Guangzhou, China, alcanzará pronto las 50 000 unidades, y su sistema de pago ya está integrado al del transporte público. Una idea: recortemos la “autopista urbana” y usemos los recursos para instalar Ecobicis a dos kilómetros a la redonda de cada estación del metro y del metrobús. Digo, si de sustentabilidad se trata.

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26 Aug
2010

Federalismo de dos caras

Federalismo de dos caras
Coahuila, Gobiernos locales, Vanguardia

No se vale ser federalista frente al gobierno nacional y centralista frente a los municipios. No es legítimo pedir mayores recursos a Hacienda, y mantener a los Ayuntamientos al borde de la quiebra. No es congruente decir que las delegaciones federales quieren imponer su agenda o politizar sus programas, y después darse la vuelta y hacerle precisamente eso a los alcaldes.

¿Un caso de identidad múltiple?

En Coahuila, el Ayuntamiento que no baila al son del Gobernador no tiene ninguna posibilidad de dar buenas cuentas al electorado.

El control que ejerce el Ejecutivo sobre los recursos públicos es férreo y absoluto, y que me perdonen los aludidos, pero en esta materia el Congreso del Estado ha demostrado ser de chocolate.

La Ley federal de la materia establece que al menos 20% de las participaciones que lleguen a las entidades federativas deberán distribuirse entre los municipios, “en la forma que determine la legislatura respectiva”. Subrayo que es “al menos” 20%. Nuestros diputados y su jefe bien podrían haber demostrado su disposición federalista ampliando este porcentaje, como ya han hecho los estados de Morelos, Aguascalientes, Colima, Hidalgo, Nayarit, Jalisco y Tabasco. Pero no, la Ley estatal que rige el reparto de recursos federales a los Ayuntamientos -aprobada apenas el pasado 11 de diciembre- se limita a confirmar el mínimo obligado. Es decir, en algo que ya está a su alcance, las autoridades de Coahuila se declaran conformes con un federalismo de “apenitas”.

Como los presupuestos son estimaciones sujetas a un margen de error, no es raro que finalmente entren a las arcas del estado recursos adicionales a los previstos, como ocurre cada vez que hay fluctuaciones en el precio del petróleo. Por lo mismo, la Legislatura local podría haber establecido reglas claras para distribuir estos recursos excedentes entre los municipios. Así lo han hecho ya los estados de Aguascalientes, Zacatecas, Guanajuato y Jalisco. En Coahuila en cambio, todos los Presupuestos de Egresos aprobados por la actual Legislatura permiten al Gobernador gastar cualquier excedente de forma discrecional (por ejemplo, el artículo 14 del Presupuesto de Egresos 2010).

Es decir, si los alcaldes desean ver obras en sus municipios están obligados a visitar el Palacio Rosa, y como diría Don Miguel Ramos Arizpe, acudir con quien manda para “mendigar favores”.

Cada año estos favores se convierten en un convenio mediante el cual los Ayuntamientos comprometen la mayor parte de su presupuesto discrecional con tal de acceder a los fondos controlados por el Estado. Por supuesto, la negociación no es entre iguales. El alcalde no tiene alternativa, pues el Gobernador es dueño del bate, de los guantes, de las bases, y del estadio completo. Para jugar, los Ayuntamientos prácticamente deben renunciar a su de por si mermada autonomía, para transformarse en meros brazos ejecutores del Gobierno Estatal.

Y en ocasiones ni eso. Los contratistas llegan pre-seleccionados. El diseño y el ritmo de las obras se definen en el Palacio Rosa. Los programas sociales, aquellos que pueden generar estructuras electorales, son administrados directamente por estructuras paralelas del Gobierno Estatal. Y a todo mundo debe quedarle claro quien merece las palmas. Hay de aquel alcalde que olvide mencionar en sus discursos -en ocasiones al principio y al final- que todo es posible gracias a la buena voluntad del Señor Gobernador. Con Él todo, sin Él nada.

Los jefes de policía son palomeados por el Gobierno estatal. Los contratos de publicidad no se otorgan ni se retiran sin la venia del “jefe”. Si el Ejecutivo considera, por razones sentimentales o estratégicas, que algún proyecto municipal es prioritario, simplemente lo absorbe -como fue el caso del Gran Bosque Urbano de Saltillo-. En cambio, aquellos proyectos municipales concebidos sin consultarse con el Palacio Rosa nacen muertos. Si no me creen, pueden preguntarle al ex-alcalde de Torreón por su intento de modernizar el transporte público.

Lo que ocurre con los Ayuntamientos coahuilenses es triste.

Dado que el Gobernador se asume como representante de “la gente”, y en virtud de no hay Congreso que diga basta, el orden de gobierno más cercano a la ciudadanía se torna cada vez más irrelevante. Ahora que está en la mesa de debates nacional la sustitución de las policías municipales por una estatal, me pregunto si la discusión tiene sentido en Coahuila. En los hechos, no solo la policía, sino el Ayuntamiento completo ya ha sido suplantado, minimizado o absorbido por el Estado. Y eso se llama centralismo, si, el mismo que el Gobernador denuncia frente a micrófonos nacionales.

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11 Aug
2010

El PAN de Coahuila

El PAN de Coahuila
Coahuila, Política y ciudadanía, Vanguardia

Pareciera como si los panistas esperan a que la gubernatura de Coahuila les caiga del cielo. Han perdido su mística, esa que los llevó a Los Pinos en el 2000 y que en una ya lejana época, les permitió gobernar al 85% de los coahuilenses desde las alcaldías de Saltillo, Torreón y Monclova. Francamente no los entiendo. Hoy deambulan por el estado sin un mensaje coherente, sin cuadros visibles, sin actitud ganadora, sin dar al menos la imagen de ser una alternativa seria. Cual almas en pena aparecen ocasionalmente, pero lo cierto es que pocos los ven y muchos comienzan a creer que no existen.

... Esperando a que les caiga del cielo.

El tiempo se le escapa al panismo en pequeños pleitos, la mayoría de carácter interno. Hace ya 25 días eligieron a su dirigente estatal, y es fecha que este no puede tomar posesión ni conformar su equipo de trabajo. Pero esto no es nuevo. Si en el PRI local solo manda una familia, en el PAN el sello es la balcanización de cualquier decisión. Cada candidatura, cada posicionamiento, cada estrategia, parece una nueva excusa para recordarnos que las tribus del panismo local no saben ponerse de acuerdo. Votan, pero no deliberan. Discuten, pero no se respaldan en sus decisiones. Su vida interna no refleja la “brega de eternidad” que imaginó Gómez Morín, esa que llamaba al debate interno como instrumento para formar consciencia cívica, sino más bien una “brega de vanidad” en la que sus liderazgos luchan solo por ampliar su rebanada del pastel.

Mientras tanto, los panistas con cargo público tampoco demuestran ser una opción atractiva de gobierno. Las delegaciones federales, muchas convertidas en agencias de empleo temporal, no han emergido como fuentes de ideas o como ejemplos de buena administración que inviten al contraste, y la bancada panista en el Congreso sobrevive no a partir de una agenda legislativa que entusiasme y aglutine a la ciudadanía sino en base al activismo de algunas individualidades. Torreón, la joya de su corona, fue entregada al PRI en la última elección por muchos factores, pero uno de ellos sin duda fue el sabotaje de grupos antagónicos hacia el interior del mismo PAN. En Saltillo, los panistas se han dejado apocar, y sus cuadros de mayor peso parecen haber abandonado el barco.

Pero la crisis del panismo coahuilense no es producto únicamente del choque entre sus personalidades, sino de una notoria ausencia de ideas e iniciativa. Este partido parece haber cedido a otros su misión fundacional de “señalar errores, indicar nuevos caminos, limpiar la administración, mejorar las instituciones y formar ciudadanos capaces de ocupar con rectitud y eficacia los puestos públicos”. El último escándalo, la valiente denuncia hecha por el Consejero Electoral Carlos Arredondo sobre posibles actos de corrupción hacia el interior del IEPCC, resume un poco la actitud del PAN: Dormir el sueño de los justos hasta que “alguien” haga “algo”, en lugar de aprovechar presencia, presupuesto y militancia para disputar a base de ideas el control sobre la agenda pública local.

Y el famoso Senador Anaya brilla por su ausencia. Han sido innumerables las ocasiones en las que hubiese podido mostrarse ante la ciudadanía como una alternativa. El profundo problema de inseguridad en Torreón, y el aparente abandono federal de esa plaza es tan solo un ejemplo. Además de defender al Presidente y acusar al Gobernador, ¿qué propone Anaya? ¿Cómo abordaría el problema? ¿Qué es lo que trae a la mesa?

Qué atrevimiento, dirán algunos. Criticar al PAN sin ser panista. Pero lo cierto es que el panismo local es corresponsable de los excesos que puede permitirse el grupo que nos gobierna. Sin oposición, el gobernante deja de considerar la posibilidad de perder el poder. Y al hacerlo, no encuentra razón para humildad, para el autocontrol, para la tolerancia de ideas diferentes y para la búsqueda de consensos más amplios. Cuando no existen alternativas competitivas, la democracia que existe en el papel se transforma en una farsa. El gobernante es electo, si, pero puede comportarse como rey. Y ahí están los síntomas, para quien quiera verlos.

Si los panistas creen que la sola referencia a sus triunfos en Oaxaca y Sinaloa bastan para capturar la imaginación del elector coahuilense, están muy equivocados. Primero tienen que despertar de su aletargamiento, hacer la tarea, levantar la mano y explicarle a la gente por qué merecen una oportunidad.

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30 Jul
2010

La bicla entra al mainstream.

Peatón y bici, video

Román Cotera me manda este video sobre una convención de planificadores urbanos en Boston, organizada para discutir lo más avanzado en materia de políticas para fomentar el ciclismo urbano.

Ver el video me pone a pensar. Mucho. Promover la bicicleta no cuesta mucho, y aunque difícilmente puede suplir al automóvil o al transporte público (dadas las distancias, y la dependencia en factores como el clima y el nivel de salud de las personas), no me queda duda que el tema debería figurar de una forma mucho más prominente en la agenda de los Ayuntamientos mexicanos.

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21 Jul
2010

Sistemas de bicicletas públicas: la masa crítica

Peatón y bici

Esta semana he estado leyendo sobre el novedoso esquema de bicicletas públicas (“bike-sharing“), motivado un poco por la noticia de que el modelo será replicado pronto en Boston (el Senador Kerry logró bajar una bolsa de $3 millones de dólares federales para financiar el proyecto. ¿Cuándo veremos noticias así de legisladores mexicanos?), y porque los amigos de Tomo me pidieron una opinión sobre Ecobici (el sistema bike-sharing de la Ciudad de México).

Luego les comparto mi mini-texto de Tomo, pero puedo decir que la idea me gusta mucho, incluso a pesar de los retos que implica (como ya comenté aquí). Por lo pronto aquí les dejo este mapa, que muestra las ciudades del mundo que han implementado este tipo de iniciativas. Lo bueno: Vean la imagen. El bike-sharing ya está en todo el mundo, y parece existir ya una “masa crítica” de ciudades con experiencia que compartir. Lo malo: Hagan el mapa más grande y verán ese espacio tan vacío que es nuestro país. Solo el DF, solito el DF… y con tantas ciudades mexicanas necesitadas de buenas ideas (en mi mente escucho la canción aquella de Paquita, “¡¿me estás oyendo inútil apreciable funcionario?!”).
Abre The Bike-sharing World Map en un mapa más grande

(por cierto, me dicen en Twitter que Guadalajara si tiene un sistema de bicicletas públicas, chiquito, pero aparentemente con mucho potencial).

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19 Jul
2010

Mega revisión al mega costo del mega distribuidor

Mega revisión al mega costo del mega distribuidor
Coahuila, Infraestructura

El 29 de abril del 2009 escribí en este espacio y en mi columna quincenal en el periódico Vanguardia que la decisión de construir el “Megadistribuidor Vial El Indio” en Saltillo era un terrible uso de recursos públicos. Me parece inconcebible invertir tanto dinero -$900 millones de pesos decían entonces- en ahorrarle a la ciudad dos semáforos, particularmente cuando el sistema de transporte público apenas ha recibido atención. Mientras en las ciudades más progresistas del mundo buscan como deshacerse de segundos pisos y distribuidores viales, en Saltillo seguimos operando bajo la largamente superada lógica de Futurama.

Para los que no conozcan el proyecto, aquí pueden verlo:

Bueno pues resulta que hoy Vanguardia publica que hubo una mega-revisión al mega-costo del mega-distribuidor:

El tema de la sub-estimación de costos en grandes obras no es nuevo. De hecho es más bien la regla. Si bien, como menciona la nota de Vanguardia, el aumento de costos por inflación representa parte de la explicación, ese factor no puede explicarlo todo. Comparen las dos notas. En el anuncio de la obra, en agosto de 2009, se habló de $900 millones de pesos. En el oficio citado hoy por el Vanguardia, el “costo original” de la obra se plantea en $1,015 mdp. ¿Ese aumento fue producto de la inflación? ¿O es parte de lo que Bent Flyvbjerg llama “manipulación estratégica”?

La inflación puede estimarse, al menos parcialmente. ¿En serio podemos explicar este aumento de $900 millones a $1,472 millones de pesos -un crecimiento del 63%- solamente por el “aumento de costo de materiales”?

Bent Flyvbjerg ofrece una hipótesis alternativa tras su estudio de más de cien projectos similares en todo el mundo:

“La subestimación de costos y la sobreestimación de beneficios es tan prevalente que no puede atribuirse al azar, o a la incertidumbre. Casi parece que un elemento de engaño es necesario para arrancar los projectos”

“La sub y sobre estimación táctica de los efectos en las etapas iniciales del desarrollo hacen que el projecto se vea bien en los análisis costo-beneficio y en las manifestaciones de impacto ambiental” (p 138)

“El problema con los mega-proyectos es principlamente uno de negligencia hacia el riesgo y ausencia de rendición de cuentas inducida por promotores de los proyectos cuya principal ambición es construirlos para ganancias privadas -económicas o políticas- y no en operarlos para el beneficio público” (p 142)

Megaproyectos y Riesgo, 2004

Sigo pensando que el Mega Distribuidor El Indio es una mala idea para Saltillo, sobre todo cuando consideramos las alternativasSolo que ahora la mala idea es 63% más “mega”.

Por cierto, si aceptamos como “normal” este aumento del 63% en el costo, ¿no valdría la pena preguntar cual ha sido el costo total -el real- de los más de 30 puentes construidos en Saltillo?

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17 Jul
2010

Optimistas, luego tímidos, y finalmente mediocres

Planeacion Urbana

Desde 2005, los teóricos de la planificación urbana en los Estados Unidos hablan insistentemente sobre Nuevo Orleans. La tragedia del Huracán Katrina -como la traída recientemente al noreste de México por el Huracán Alex- demuestra que los planes de largo plazo no existían, que no estaban bien hechos, que eran olímpicamente ignorados o que simplemente no sirven para mucho. Tengo varios compañeros que escribieron sus tesis sobre el tema de moda, la “planificación en la era del cambio climático“, otros se han vuelto activistas y muchas escuelas de urbanismo ofrecen talleres completos sobre la reconstrucción post-Katrina.

Kristina Ford era la Presidenta de la Comisión de Planificación Urbana en nuevo Orleans, y también ha pasado los últimos años buscando lecciones sobre esa catástrofe. Recientemente me encontré este video de una conferencia que dio en mi escuela en Octubre de 2005, que creo vale mucho la pena. Narra como una y otra vez, recibía la misma pregunta… “si sabían que esto iba a pasar, ¿por qué no hicieron nada?”.

Su respuesta está cargada de la dosis de humildad que requiere urgentemente la profesión. Su diagnóstico es que la planificación urbana, al menos concebida como esa aspiración apolítica, imparcial y eminentemente técnica, no funciona. Al buscar su “independencia de la política”, lo que ha alcanzado es su ostracismo entre los factores reales de poder. En un momento clave de la plática, Kristina describe el resultado al reflexionar sobre la trayectoria “típica” de muchos planificadores:

“llegan cargados de optimismo, pero es cada vez más evidente que las decisiones de zonificación de la ciudad no siguen fielmente el gran plan que concibieron. Lo que sigue es decepción, luego pierden la confianza y se vuelven tímidos. Es entonces cuando se vuelven mediocres”.

¿Qué hacer al respecto? No lo se todavía. Pero definitivamente pienso leer el nuevo libro de Kristina, “The Trouble with City Planning”, que está a punto de salir.

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14 Jul
2010

El huracán y la ruleta rusa

El huracán y la ruleta rusa
Políticas públicas y Urbanismo, Vanguardia
Para Horacio del Bosque.

Apenas atenúan las lluvias, y ya es posible ver el saldo del Huracán Alex. En muchas ciudades del noreste de México, las imágenes son similares: Vehículos sepultados bajo los escombros, viviendas sumergidas, infraestructuras destrozadas, negocios estropeados. La tragedia incluye también vidas humanas. Pienso particularmente en el alcalde de Piedras Negras y en Horacio del Bosque, mi amigo y maestro, fallecidos junto con otros funcionarios en labores de rescate. Pienso también en esas dos niñas de nueve y diez años de edad que vieron a sus padres desaparecer bajo las aguas del Río Pilón, en Tamaulipas, mientras resistían abrazadas de un árbol. Alex dejó pocos muertos, sí, pero nadie podrá negar que fueron demasiados.

El daño es grande. En muchos sentidos irreparable.

Sabinas, Coahuila, tras el paso de Alex. Julio 2010.

Sigue habiendo miles de damnificados, decenas de localidades incomunicadas, estructuras a punto del colapso y miles de empleos en riesgo. Ante la emergencia, la atención de las autoridades y de la sociedad civil organizada ha estado a la altura del reto. El desfile de funcionarios estatales y federales a las zonas más afectadas no ha terminado, y a pesar de los inevitables traspiés burocráticos, aparentemente comienzan a fluir los recursos. Se han recolectado y repartido toneladas de víveres. Ha comenzado la limpieza de los escombros. Se han anunciado apoyos a comerciantes y vecinos afectados. Desde luego queda mucho por hacer, pero el trabajo urgente, que es evitar que la tragedia reclame más vidas y recuperar hasta donde sea posible la normalidad en nuestras ciudades, ya está en marcha.

Sin embargo, incluso durante la etapa de emergencia, no podemos dejar que todos los esfuerzos se canalicen en atender la problemática inmediata. Si bien reconstruir y reparar lo que había antes de Alex parece una tarea titánica, el verdadero éxito radica en reducir el riesgo para el futuro. Por lo mismo, el heroísmo de los rescatistas debe acompañarse de la audacia de los planificadores urbanos. Es hoy cuando hay que plantear las ideas de largo alcance, esas que habitualmente se archivan por falta de recursos o de respaldo político. La ventana de oportunidad se cerrará pronto, pues así como es indudable que vendrán nuevas catástrofes, es inevitable que el sentido de urgencia que hoy mueve y aglutina a tantas voluntades terminará por diluirse con el paso del tiempo.

Lamentablemente, ya sea por ambición privada o por corrupción pública, por irresponsabilidad individual o por desinterés colectivo, el mismo día de la tragedia comienza una cuenta regresiva hacia la pasividad.

En unos meses, Alex se habrá convertido en un capítulo histórico más. Hablaremos de esta tragedia como hablamos de la inundación de Monterrey de 1909, o del desbordamiento del Río Santa Catarina durante el ataque del Huracán Beulah en 1967. Alex será sin duda referencia perenne, como es el recuerdo del Huracán Gilberto que devastó la región en 1988, o la tormenta tropical que causó el crecimiento del Río Escondido en Piedras Negras en el 2004. Sin embargo, para aprovechar la lección que busca darnos la naturaleza no basta con recordar el acontecimiento. Hace falta impulsar con decisión una agenda de acciones concretas y evaluables.

Si el tamaño de la cortina rompepicos en Monterrey resultó insuficiente, ahora es cuando hay que hablar de levantarla o de plantear alternativas. ¿Qué infraestructura falta para que nunca más se repita la casi total inundación de Sabinas, Coahuila o la destrucción de Cd Anahuac, Nuevo León? Si Conagua tiene ubicadas a miles de familias viviendo en zonas de riesgo, no habrá mejor momento para plantear su reubicación, como ya ha sugerido el Gobernador de Coahuila para algunas zonas de la Región Carbonífera. Si ha quedado demostrado que los municipios autorizan urbanizaciones en sitios proclives a inundaciones, es tiempo de revisar sus criterios o declarar vedas al crecimiento urbano, como comienza a hacerse en Saltillo. Si sabemos que nuestras ciudades seguirán creciendo, es urgente plantear mecanismos para hacerlo respetando los cauces de arroyos y ríos, por más secos que parezcan.

En un mundo ideal, no sería necesaria una tragedia como Alex para detonar acciones preventivas.

Pero la mente humana peca siempre de optimismo, y por ello es proclive a jugarnos trucos. Si bien sabemos que tarde o temprano ocurrirá una tragedia, siempre elegimos pensar que le sucederá al vecino. El paso de Alex es un triste recordatorio que no podemos ser tan inocentes. Debemos replantear nuestra tolerancia al riesgo. No podemos permitir que la planificación de nuestras ciudades siga asemejando un juego de ruleta rusa.

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7 Jul
2010

Vía rápida

Curiosidades, video

El viaje al trabajo, en transporte público, se vuelve un asunto solemne. La gente no se sube al metro o al camión buscando una conversación, sino que ocupa el tiempo para pensar. Y a juzgar por las caras de muchos, piensan en el regaño del jefe, o en la cuenta pendiente, o en el pedido que no llegó. Como resultado el viaje se sufre, y se siente más largo y pesado de lo que realmente es.

Por eso quienes trabajan en hacer ciudades más habitables deberían aprender y replicar esfuerzos como este:

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5 Jul
2010

Una ciudad encantadora

Disfrute del espacio público, video

Tuve la fortuna, en el verano de 2008, de hacer una práctica de verano en la compañía de transporte público de Londres. Por eso, en cuanto ví esto en el blog del Urbanophile, me llené de nostalgia y decidí compartirlo. En verano anochece muy tarde, el clima es perfecto y la gente se vuelca a las calles y parques. Vean el video. Es Imposible dejar de notar el papel que juegan los camiones rojos y el espacio público en hacer de Londres una gran gran ciudad. Espero que lo disfruten.

You’ve Got to Love London from Alex Silver on Vimeo.

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