Periodismo Ciudadano

La fundadora del Huff Post, Arianna Huffington, habla sobre "periodismo ciudadano".

 
 

Cuidemos el Voto


Compra de votos. Acarreo. Padrones incompletos. Alteración de urnas. Violación del voto secreto. Falsificación de resultados. Campañas en la casilla. Credenciales falsas. Coacción con programas sociales. Hay muchísimas maneras de influenciar ilegalmente los resultados de un proceso electoral, y el alcance de los organismos electorales para vigilar todo el país en todo momento es obviamente limitado. ¿Pero qué tal si todos los mexicanos participáramos este domingo, no solo votando, sino también cuidando el voto?

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Un grupo de ciudadanos independientes ha creado la plataforma para hacer precisamente eso. El esfuerzo se llama apropiadamente “Cuidemos el Voto”, y permite que cualquiera denuncie una irregularidad en tiempo real, vía un mensaje de texto (SMS) del celular, un correo electrónico o Tweeter. Las denuncias enviadas por ciudadanos comunes y corrientes – mensajes, fotos o videos - quedarán registradas en el sitio www.cuidemoselvoto.org, y estarán disponibles para que tanto los medios de comunicación como las autoridades electorales puedan investigar y dar seguimiento.

Desde su arranque hace un par de semanas, Cuidemos el Voto ha registrado 74 “reportes”. En Hidalgo, un candidato fue captado en video repartiendo despensas. En Ecatepec, Estado de México, un usuario denunció el intento de soborno a funcionarios electorales. Desde Jalisco señalan que un candidato a regidor también está registrado como funcionario de casilla. Aquí en Coahuila, concretamente en Monclova, un ciudadano detalla el uso de programas sociales para favorecer a un partido. Y la elección no es sino hasta el domingo.

Las experiencias recientes en Irán y Honduras demuestran el potencial de las nuevas tecnologías para la movilización ciudadana y para la defensa de la democracia. El video en YouTube de Neda, la joven asesinada durante el conflicto postelectoral en Irán, dio la vuelta al mundo y energizó las protestas de quienes consideran que la elección fue fraudulenta. Los tweets de Alex Cerrato, un hondureño que describe diariamente los sucesos en su país tras el golpe de la semana pasada, resultan más útiles y oportunos que lo que reportan los noticieros de los medios tradicionales. No hay duda de que estamos ante una revolución tecnológica, y de que somos testigos del nacimiento de una nueva forma de hacer ciudadanía. El turno de México se acerca.

Las herramientas como Cuidemos el Voto desmitifican y desburocratizan la observación electoral. Hace mucho tiempo que la autoridad electoral mexicana adquirió autonomía del gobierno, permitiendo que sean los ciudadanos quienes organicen el proceso y cuenten los votos. Sin embargo, hoy la tecnología permite que la participación trascienda de las casillas y que el activismo ciudadano desborde la autoridad que brindan los gafetes y los títulos oficiales. Nadie necesita de permiso para tomar un papel activo como guardián de la voluntad popular.

Es cierto que es posible abusar de plataformas como esta, reportando hechos falsos o tergiversando información. Sin embargo, también es posible editar una entrada en Wikipedia diciendo que Ocosingo es la capital de Sonora. El punto de las herramientas abiertas al público es que entre más gente las utiliza, se vuelven más robustas y creíbles. Al convertir a cada uno de los más 70 millones de teléfonos celulares que hay en México en ventanillas de denuncia, Cuidemos al Voto –aún con todas sus limitaciones- podría transformarse en la primera línea de defensa de nuestras elecciones.

Este 5 de julio, salga a votar. Por los verdes, por los azules, por los amarillos, o por los que usted guste. Anule su voto si ese es el mensaje que quiere mandar a nuestras autoridades. Pero no se quede en su casa. Hay demasiado en juego. Nuestro país requiere de la colaboración de todos nosotros para definir su rumbo. Y si desea hacer algo más que tachar una boleta, salga este domingo con los ojos bien abiertos y no olvide su celular. Si ve algo incorrecto o sospechoso, aproveche esta herramienta, y ¡repórtelo!

(Pueden participar de las siguientes maneras: a) enviando un mensaje de texto, con la sección electoral (o nombre de la ciudad) al número 5532690062; b) enviando un correo electrónico a reporte@cuidemoselvoto.org, c) llenando un formulario en la página www.cuidemoselvoto.org , o d) enviando un tweet con el tag #cuidemoselvoto).


P.D. Hablando de nuevas tecnologías, los invito a continuar la conversación en Tweeter. Los espero en www.twitter.com/oneflores

 
 

El PRI: entre la experiencia probada y la nueva actitud

En mi post anterior describí mi opinión sobre la plataforma electoral del PRI. Sin embargo, el análisis así planteado no está completo. Los documentos del partido pueden decir misa, mientras los personajes con poder hacia el interior del partido no las hagan propias. Esta es mi opinión sobre el momento que vive el PRI como organización.

Desde la derrota electoral del 2000, el PRI sufre de un caso grave de identidad múltiple. Ante la ausencia de un Presidente todopoderoso que marque una agenda nacional coherente y que resuelva conflictos internos, emergen dos grandes facciones que disputan el derecho de dar significado al priísmo del siglo XXI. Ambos grupos promueven candidaturas, uno volteando al pasado y otro al futuro. Uno apuesta por replicar el modelo autoritario a partir de cacicazgos regionales independientes mientras que el otro pugna por la construcción de una oferta nacional con consistencia ideológica, adecuada a los retos del mundo de hoy, y mucho más abierta a la participación de la ciudadanía.
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La campaña electoral de 2009 demuestra que esta batalla aún no produce un ganador absoluto. Ante la disyuntiva de presentarse como el partido de la experiencia o como el partido de las nuevas ideas, el PRI corta por lo sano y escoge las dos. A los nostálgicos que demandan pragmatismo ofrece “experiencia probada” mientras que a los reformistas que sueñan con un proyecto socialdemócrata con viabilidad electoral promete “una nueva actitud”. Fiel a su diseño como partido paraguas y a su tradición histórica de dar cabida a visiones contradictorias (como aquella de “institucionalizar la revolución”), el PRI de 2009 incorpora y combina los reclamos de facciones opuestas como bandera de campaña. Al menos según las encuestas, la estrategia parece funcionar.

Bajo el liderazgo de Beatriz Paredes y con el respaldo territorial de diputados, alcaldes y 18 gobernadores, el PRI se ha consolidado como la primera fuerza política del país. Fue el ganador indiscutible en las elecciones de 2008 y cabalga en caballo de hacienda para consolidar su control sobre el Congreso. De acuerdo con la última encuesta de Mitofsky, el PRI ha logrado dar el círculo completo. Hoy por hoy, es el partido que genera mayores simpatías y menores rechazos. ¿A qué facción responde este PRI triunfador? ¿Cuál de las dos agendas –la de los nostálgicos o la de los reformadores- dominará en lo que seguramente será un Congreso con mayoría del PRI? ¿Quién manda en el partido?

La fuerza histórica del PRI provenía de la disciplina de sus miembros. Durante su época dorada los más importantes proyectos y las reformas prioritarias eran decididas en el círculo cercano al Presidente. Por supuesto que había negociaciones internas y tratos por debajo de la mesa, pero una vez que la decisión se tomaba, todas las fichas se acomodaban casi mágicamente. No había ningún incentivo para pelearse con el Presidente. Dicho modelo -monolítico y autoritario- no tiene cabida en el México moderno, pues asume que el ciudadano común es tan solo un observador, y que necesita intermediaros para identificar sus intereses.

Sin embargo, en buena parte de los gobiernos estatales priístas este modelo sigue vigente. El dedo del Gobernador ha sustituido al dedo del Presidente, y el programa que guía sus administraciones responde más a las personalidades sexenales locales que a un proyecto nacional compartido. En ese entorno, el liderazgo nacional del partido aparece como cautivo. Al menos en el corto plazo, depende de la fuerza política y presupuestal que controlan los gobernadores para crecer electoralmente. La apuesta es tan pragmática como lamentable. Independientemente de la retórica de campaña, dicha relación de dependencia no es propicia para “la nueva actitud” .

En la última versión de sus documentos básicos, el PRI se autodefine como un “partido federal”. En la práctica, esto significa que quienes llevan mano son los gobernadores, los pragmáticos, y los nostálgicos de la “experiencia probada”. Si en Puebla ha resultado efectivo silenciar a la prensa, si en Oaxaca la impunidad manda, si en Coahuila la única vía de acceso a los puestos principales es la cercanía con la familia gobernante, no importa. Solo ellos saben ganar elecciones.

Sin embargo, el partido que así crece no genera simpatizantes comprometidos, sino soldados que acatan órdenes; no propicia la búsqueda de mejores ideas, sino disciplina interna; no construye una plataforma atractiva en ausencia de presupuesto público, sino que encadena al partido a los grandes intereses y a la vigencia de lealtades clientelares. El partido que así trabaja podrá mantener y movilizar a su voto duro, pero fallará en su intento de entusiasmar a una generación dispuesta a considerar el voto nulo como verdadera alternativa.

Dado el estado de descomposición de las izquierdas en México, el PRI podría convertirse en el mejor contrapeso al gobierno. Su compromiso ideológico con un estado fuerte y con políticas públicas que privilegien la búsqueda de la equidad y la justicia social parecen adecuadas para la época. La capacidad de muchos de sus cuadros permite imaginar una oposición constructiva y responsable. Sin embargo, el proyecto de nación del partido hoy parece acotado por los intereses localistas de sus personalidades. Beatriz Paredes y el ala reformista del partido –incluidos algunos gobernadores- tienen un gran reto enfrente. El PRI de la “experiencia probada” será suficiente para ganar elecciones y para generar un pastel que repartir, pero no para transformar al partido y para corregir el rumbo en el país. Para ello es necesario abandonar la comodidad transitoria de las inercias, y dar contenido a esa “nueva actitud”.

 
 

El México que imagina el PRI

(Con motivo de la elección del domingo, El Universal publica un especial con opiniones sobre las plataformas electorales de los diferentes partidos. Se que Andrés Lajous hablará de la plataforma del PRD, y a mí me pidieron el texto sobre el PRI. 

Me encarreré y escribí dos artículos: uno sobre las ideas del PRI (la plataforma), y otro sobre el PRI como organización. Ambos forman parte de mis reflexiones acerca de un partido en el que he participado y del que hoy me siento un tanto distante. No por las ideas, sino por los estilos. No por lo que puede ser, sino por lo que (al menos en mi estado) es. Este es el primero de estos textos. Además, participé en un chat en vivo de El Universal sobre este tema, que está disponible aquí)

De cara a la elección del 5 de Julio, El Universal me ha pedido una opinión sobre la Plataforma Electoral del PRI. El editor ha sido claro: quiere un artículo sobre las ideas del partido y no sobre el partido, una discusión sobre las promesas de sus candidatos, y no sobre los candidatos. Como tal intento dar una opinión utilizando como insumo único las 132 páginas del documento registrado ante el IFE. Lo anterior no es fácil, pues como todo documento de campaña, la Plataforma Electoral está diseñada para satisfacer a las mayorías. Enlista prioridades, pero no las ordena en orden de importancia. Sugiere políticas deseables, pero no pesa una contra la otra, ni discute su costo. Supongo que esto tendrán en común las plataformas electorales de todos los partidos. Son como cartas a Santo Clós, que aunque no predicen con exactitud los regalos que habrán de aparecer bajo el pino en Navidad, si dicen mucho sobre quien las escribe.

Hecha la advertencia, regreso a la encomienda de El Universal. Tras hojear la Plataforma Electoral del 
PRI puedo decir que estoy gratamente sorprendido. Leo y me entusiasmo ante lo que este partido puede llegar a ser. El PRI de 2009 parece dispuesto a retomar su tradición como partido de centro izquierda, tirando por la borda su reciente aventura neoliberalista. Los Serra Puche del mundo sentirán serpientes en la panza al leer acerca de la “nueva vía Mexicana al desarrollo” que hoy abandera el PRI. Regresan todas las palabras exiliadas: política industrial, estado fuerte, banca de desarrollo, sistema de planeación, participación ciudadana. 

El documento parece producto de un buen ejercicio de autocrítica. Para muestra el botón de la página 60: 
“la adopción del modelo de economía abierta y de un mercado sin regulaciones soslayó el cumplimiento del mandato constitucional de ordenar y conducir el desarrollo con base en un proceso de planeación y consulta en donde todos los actores económicos y sociales tengan una activa y creciente participación”.

Ahí lo tienen, el PRI deslindándose no solo de Fox y de Calderón, sino también de las últimas administraciones priístas. 

Si esta es “la nueva actitud”, parece acertada. No es tiempo para repartir culpas y disputar la autoría de las decisiones del pasado. La realidad es que hoy por hoy, México es un país que necesita un cambio de rumbo. La estrategia de crecimiento a partir de exportaciones ha comenzado a mostrar sus limitaciones. Exportamos talento e importamos empleos de bajo valor agregado. Mientras empresas Coreanas fabrican coches en Estados Unidos, en México rezamos porque GM no desaparezca. Mientras Brasil captura el liderazgo en el desarrollo de nuevas y más sustentables fuentes de energía, en México fincamos nuestra esperanza de autosuficiencia energética en encontrar islas que no existen. Empatar con Guatemala en futbol es la menor de nuestras preocupaciones. En el último reporte de competitividad global, México cayó 8 posiciones. Guatemala subió 3.


El mensaje que el 
PRI quiere transmitir es que votar por ese partido es votar por fortalecer al Estado. En desarrollo urbano, se manifiesta por un marco regulatorio que promueva un crecimiento más sustentable de las ciudades. En política exterior, por recuperar la credibilidad y liderazgo en la región. El PRI promete expandir la cobertura del IMSS y del ISSSTE e impulsar la creación de un sistema con cobertura universal. Tanto en desarrollo tecnológico como en educación como en infraestructura, propone incrementar los niveles de inversión pública y fortalecer a los organismos públicos responsables de su implementación.

El Estado fuerte pero no dominante, regulador pero no intervencionista, eficiente pero no invisible, está presente en todo el documento. Según su Plataforma, los diputados electos por el 
PRI trabajarán para fortalecer un Estado que “evite los excesos del mercado e impida las concentraciones oligopólicas. Seguramente los Slim y los Azcárraga habrán tomado nota. Quizá hasta se lo habrán tomado en serio.

Si la Plataforma Electoral fuese el único elemento de juicio, estoy seguro que la ventaja que hoy otorgan las encuestas al 
PRI sería mucho mayor. Sin embargo, haríamos bien en leer este tipo de textos con una pizca de escepticismo.  En México los partidos siguen siendo más instrumentales que transformacionales, más vehículos de acceso al poder que plataformas para discutir y conformar un proyecto de nación. Cuando las ideas ceden su lugar a los intereses de las personalidades, la implementación de las "cartas a Santo Clós" se vuelve fragmentada y selectiva. Por lo mismo, no es en los documentos registrados ante el IFE, sino en el análisis de los intereses que impulsan a los candidatos donde se asoma la verdadera agenda partidista. Y sobre esto hablaré en una próxima entrega.

 
 

Mañana

ACTUALIZACION: Me invitaron a participar en un chat de El Universal sobre este tema.Pueden verlo aquí

Con motivo de la elección del domingo, El Universal publica (creo que mañana) un especial con opiniones sobre las plataformas electorales de los diferentes partidos. Se que Andrés Lajous hablará de la plataforma del PRD, y a mí me pidieron el texto sobre el PRI. 

Me encarreré y escribí dos artículos: uno sobre las ideas del PRI (la plataforma), y otro sobre el PRI como organización. Ambos forman parte de mis reflexiones acerca de un partido en el que he participado y del que hoy me siento un tanto distante. No por las ideas, sino por los estilos. No por lo que puede ser, sino por lo que (al menos en mi estado) es. 

Seguramente mañana subiré enlaces a los artículos publicados sobre cada partido en El Universal y a ambos textos míos. Agradecería mucho sus opiniones.



 
 

Avestruces

El Congreso Norteaméricano acaba de aprobar una importante ley para abordar el reto del calentamiento global. Por primera vez, nuestro vecino marca un límite a la cantidad de emisiones de carbono que serán toleradas en su industria, y se establece un mecanismo de mercado (cap and trade) para que quien de verdad quiera contaminar, pague un precio justo por ello.

Este esfuerzo prepara la mesa para la próxima reunión de diciembre en Copenhagen, donde la comunidad internacional acordará el sustituto del "Protocolo de Kyoto". Todos los que vieron "una verdad inconveniente" saben lo que está en juego. Los demás son avestruces.


Mientras tanto en México, algunos candidatos a diputado federal (que conocieron personalmente a Al Gore) tienen sus propias ideas sobre como como abordar la amenaza del calentamiento global.

 
 

Fotos de Saltillo, en Twitter

¿Donde más puedes encontar juntos a una prostituta, a un carnicero, a una madre desesperada y a una viejita, todos saltillenses, si vives tan lejos como yo, en Boston? ¿Dónde puedes observar a la ciudad sin que ella lo sepa?

En Twitter.

Llevo algunos meses activo en esta red social (pueden ver aquí), y siento que por fin le agarré cariño. Poco a poco el número de gente que utiliza esta herramienta en México para compartir ideas y para conversar las noticias diarias ha crecido. Con la llegada de nuevos usuarios, esta herramienta ya es parte de mi rutina diaria, tanto que recientemente he descubierto que veo twitter antes de leer el periódico.

Sin embargo, para el caso de Saltillo, la twitósfera permanece desolada. Más allá de las islas creadas por el equipo que trabaja en Grupo W, y por algunos innovadores en el Periódico Vanguardia, hay pocos "tuits" originados en mi ciudad. Por ello me dió mucho gusto encontrar a John Sevengy, un "fotógrafo, escritor, maestro y pistolero" que utiliza twitter para compartir sus imagenes... ¡muchas de ellas de Saltillo!

Como no todos siguen a John en Twitter, le he pedido permiso para compartir con ustedes su trabajo. Si les gusta, no dejen de visitar Gone City, su blog (tiene entre otras cosas, un excelente artículo sobre el Padre Pedro Pantoja, a quien no conozco, pero que despues de leer a John me encantaría conocer).

1. The Pig Butcher



2. Zona de Tolerancia


3. Woman with two children:


4. Woman walking in Saltillo