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28 Dec
2010

Ciudades mexicanas vs ciudades brasileñas

Animal Político, politicas publicas, Transporte

Mi último post en Animal Político:

Quizás están hasta el copete de comparativos de México con Brasil (si no, pueden colmar el apetito aquí y aquí y aquí). Pero ni modo, les tengo otro más. El Economist Intelligence Unit (EIU) publicó recientemente un “Indice de Ciudades Verdes” comparando 17 ciudades latinoamericanas bajo diversos indicadores de desempeño ambiental (organizados alrededor de ocho temas: calidad del aire, instituciones, energía y CO2, usos de suelo, transporte, deshechos, agua y servicios sanitarios). Aquí pueden descargar el reporte completo. Otra vez, los brasileños lideran la tabla del subcontinente, mientras que los mexicanos seguimos ahí, entre azul y buenas noches, perdidos en la bola.

Vale decir que este Índice dista de ser perfecto como herramienta para medir el desempeño. Por ejemplo, su canasta de indicadores no es solamente de “efectos” (como calidad del aire), sino que también incluye “tratamientos” (como el tamaño de la red de transporte masivo). Si lo piensan, esto resulta tan equivocado como utilizar “número de pastillas recetadas” para evaluar el trabajo de un médico. Sin embargo el comparativo es útil y bienvenido, pues sirve para darnos una idea aproximada de cómo vamos.

La multicitada Curitiba -verdadera Meca de los urbanistas- es la “metropoli más verde” del subcontinente. Al menos así quedó titulado el comunicado de prensa que circuló tras el reporte de la EIU. Sin embargo este no me parece el hallazgo más relevante del Índice.

Pueden leer el resto acá.

22 Dec
2010

Unanimidad

Coahuila, Vanguardia

La unanimidad es sospechosa. Ante cualquier asunto, es razonable que mentes libres lleguen a conclusiones distintas. La distancia entre nuestras opiniones puede ser producto de diferentes estimaciones, pero también producto de diferentes interpretaciones. Es decir, lo que alguien ve rojo, otro puede ver verde, y que lo que para uno es superfluo, para otro puede ser esencial.

Las sociedades democráticas son aquellas que logran aprovechar de forma constructiva estas diferencias. No me refiero solo al proceso mediante el cual ponemos un par de opciones en la boleta y votamos para descubrir la opinión mayoritaria, sino al más arduo proceso de deliberar. Cuando ante una decisión recurrimos al típico “levanten la mano quienes están de acuerdo”, nos privamos de las ideas, iniciativa y respaldo de quienes no lo están. Y en ocasiones, esa pérdida es terriblemente costosa. Es factible que haya un aspecto que no hemos considerado. Es probable que para implementar la decisión sea necesario el respaldo de todos. Y es posible que la mayoría esté sencillamente equivocada.

El valor de la pluralidad no es solamente esotérica.

También sirve para tomar mejores decisiones. Incluso quienes se encuentran en una posición de fuerza se vuelven vulnerables al acallar la crítica y cerrar espacios a perspectivas diferentes. La razón es que las decisiones, cuando son impuestas, pierden legitimidad.

Elegir por aclamación supone que las alternativas han sido suficientemente discutidas. Justificar una posición diciendo que “la mayoría manda” implica asumir que las mayorías no se equivocan ni cometen arbitrariedades. Y lo que es peor, implica creer que “estar en la mayoría” representa un estado permanente, y que ningún argumento podría modificar las preferencias momentáneas del público.

La democracia no es sencillamente un sistema de selección de gobiernos a partir de elecciones periódicas, sino un reconocimiento permanente de la pluralidad en nuestra sociedad. La discusión pública obliga a todos los actores a justificarse mutuamente, un proceso indispensable para moderar posiciones y prevenir abusos. Para mantenerla viva es indispensable proteger y fortalecer los espacios para la deliberación, y fortalecer las oportunidades disponibles para que el “otro” participe y contribuya.

Y esto, en Coahuila, poco a poco lo hemos perdido.

El gran éxito electoral del PRI ha permitido ejercer el poder con holgura, pero también comienza a generar cierta soberbia. No se percibe la más mínima apertura a la crítica. Ante quienes piensan diferente, no existe intento de persuasión, sino tan solo invitaciones al “callejón de los trancazos”. La defensa absoluta de absolutamente todo debería levantar algunas cejas. Finalmente, ninguna burocracia es perfecta. Y sin embargo en Coahuila la más mínima mención del desorden del monedero de la gente, de la escasa transparencia, de los notables sobre-costos en las obras, del exponencial crecimiento de la deuda o del manejo patrimonial del presupuesto son respondidos con insultos personales.

Y mientras tanto, el estruendo de los aplausos y la multiplicidad de las trompetas inhiben una revisión balanceada de aciertos y errores. Si, son muchos los triunfos, pero no hay contrapesos para prevenir excesos. Ni el Congreso, ni los partidos, ni el empresariado, ni los medios, ni los organismos autónomos juegan ese papel en nuestra sociedad. El saberse seguros ganadores de la próxima elección permite a la clase gobernante un amplio margen en sus decisiones, y acrecienta peligrosamente su tolerancia al riesgo. Nuestros líderes son audaces por naturaleza. Solo que ahora pueden ser audaces sin temor alguno.

En términos prácticos, hoy existe un solo partido en Coahuila, y dentro de este vale una sola corriente.

La toma de decisiones es vertical y no hay suficientes espacios para disentir. La candidatura del PRI para el Gobierno del Estado, por ejemplo, se decidió hace mucho. Cuando le cortaron las alas a los alcaldes. Cuando cerraron el espacio para el lucimiento de los legisladores. Cuando se amplificó el control gubernamental sobre los medios. Cuando los Secretarios del Gabinete comenzaron a reportarle al líder del partido.  Y cuando el propio Gobernador dejo en claro su disposición a compartir el poder con su hermano.

Pero ya habrá tiempo de escribir sobre esto.

El punto ahora es sencillamente señalar que la unanimidad es sospechosa. Habrá quien piense que la ausencia de competencia dentro del PRI resulta de la falta de arreos de quienes podrían disputarle la candidatura a Rubén Moreira. Yo más bien creo que cualquier priísta pragmático sabe que competir contra quien ya de facto gobierna es un ejercicio francamente ocioso. Celebrar que “la mayoría decidió” implica reconocer que la forma en que se construyó esa mayoría es legítima. Yo tengo mis reservas.

20 Dec
2010

Quizá el orden de los factores sí altera el resultado

Animal Político, Peatón y bici, Tren y camión

Este es mi último post en AnimalPolitico.com

En los últimos días participé en un seminario internacional sobre urbanismo y transporte urbano, organizado por la VREF. Durante el evento Dinesh Mohan, Director del Programa de Investigación en Transporte y Prevención de Accidentes del Instituto Tecnológico de la India, hizo una presentación que todavía me tiene pensando, pues voltea de cabeza uno de mis argumentos favoritos: que las inversiones en transporte masivo pueden ayudar a mejorar el espacio público que las rodea. Por ejemplo, hay muchos estudios como este, que sugieren que la infraestructura de transporte puede detonar incrementos al valor de las propiedades cercanas, es decir, que la gente y los empresarios valoran el beneficio traído por las obras.

Sin embargo, Dinesh afirma con mucha convicción que la cosa va al revés, y que de hecho invertir en transporte público sin antes mejorar y hacer más amigable el ambiente para los peatones es sencillamente tirar el dinero. No es que estas inversiones no tengan el potencial de traer cambios muy positivos en el mediano plazo, sino que sin buen espacio público ese potencial desaparece. Dinesh explica: las mujeres, los adultos mayores y los niños (es decir más o menos el 70% de la población) evitan a toda costa el transporte público porque este requiere caminar por la calle y esperar en una parada. Podrás gastar todo lo que quieras en construir metros, BRTs o tranvías, pero mientras el trayecto hacia la estación o el tiempo de espera represente un riesgo, la gente hará todo lo posible por evitar su uso.

Lee el resto acá.

10 Dec
2010

Nuevo post

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En AnimalPolítico.com. Ojalá le echen un vistazo, creo que les parecerá interesante… lo encuentran dando click a esta liga:

“De dietas y optimismo tecnológico”

9 Dec
2010

Sobre el Informe del Alcalde de Saltillo

Coahuila, Tren y camión, Vanguardia

El Alcalde de Saltillo, Jericó Abramo, presenta hoy su Primer Informe de Gobierno. No son pocos sus éxitos, y sin duda hay mucho que reconocerle a este alcalde entrón, dinámico y emprendedor. Sin embargo, es probable que su discurso también destaque por un tema ausente: el transporte urbano. Al menos en las entrevistas concedidas a diversos medios en la víspera del informe (por ejemplo esta en El Zócalo o esta en Vanguardia), Jericó no ahonda sobre el tema. No lo culpo.

A pesar de los ambiciosos planes que están en curso, la realidad es que su administración todavía no tiene logros sustanciales que presumir al respecto.

Al llegar a su cargo, el nuevo alcalde recibió un profundo diagnóstico elaborado por especialistas del Consejo de Transporte y Vialidad de Nuevo León, que detalla mucho de lo que ya sabemos: Saltillo tiene demasiados camiones mal distribuidos. Como resultado el servicio es tan intenso en algunas calles y en algunos horarios que los camiones causan congestión severa, pero tan escaso en otras zonas que deja incomunicados a quienes no tienen automóvil.

(por cierto, recordé este artículo que escribí en enero 2008 sobre el tema)

Ya nadie disputa que el sistema debe ser objeto de una profunda renovación. El ruido, la congestión y la contaminación producidas por los camiones que operan actualmente afectan a todos. Muchos concesionarios sobreviven con márgenes estrechos, lo que les impide invertir en mantenimiento y capacitación. El servicio en algunas áreas comienza muy tarde y termina muy temprano. Los transbordos implican pagar una segunda o tercera tarifa, lo que encarece el servicio, particularmente para los más pobres que viven más lejos.

Y más allá de las fallas operativas, el actual servicio se caracteriza por faltas de respeto permanentes a la ciudadanía.

Las unidades no son accesibles para personas discapacitadas. Los altos escalones y angostas puertas dificultan el acceso, sobre todo para los adultos mayores y para quienes viajan cargando el mandado y un par de hijos. Algunos choferes, en permanente competencia con otras unidades de la misma ruta, manejan como Fittipaldis postmodernos. Quien quiera bajar, frecuentemente tiene que saltar a la calle sin que el camión haga una parada total. Para subir, hay que estirar el brazo y esperar a que un piadoso chofer haga el favor de detenerse.

A un año de administración de Jericó, este diagnóstico no ha cambiado.

Es cierto, pintaron los taxis de amarillo, pero sigue pendiente la transformación que el alcalde prometió en su campaña y en su discurso de toma de posesión. En aquella ocasión Jericó fue enfático, prometiendo una “gran revolución” en los primeros 100 días de administración con “nuevas rutas, imagen, nuevo trato a los usuarios”.

En Marzo Jericó redefinió su agenda de cambio, presentando un cronograma ambicioso pero factible. Según dijo entonces, para Octubre de 2010 quedaría listo un sistema de prepago, y a más tardar en Enero del 2012 vendría “la modificación de rutas, el arranque de las troncales, luego el reordenamiento de las paradas y sacar de circulación casi 300 unidades” (Vanguardia, 01/03/10). El tiempo corre, y aparentemente ya vamos tarde. Al cierre de 2010, lo único claro es que aunque el proyecto sigue vivo, la implementación del prepago fue pospuesto, el plazo fatal para implementar el resto de los cambios se amplió hasta Abril 2012 y los concesionarios ya retomaron sus tradicionales demandas de aumentos a la tarifa.

Como en todo proyecto transformador, el diablo está en los detalles. Jericó tiene en sus manos un reto mayúsculo, que requiere alinear muchas partes independientes. Para destrabar el tema, deberá clarificar competencias y promover reformas jurídicas, conseguir financiamiento del sector privado o de otros niveles de gobierno y navegar las complejidades del planteamiento técnico. Para avanzar, deberá encontrar maneras de compensar a los ciudadanos afectados por su proyecto y negociar con los transportistas que hoy dominan la industria. Pero quizá más importante, necesita entusiasmar a los apáticos y convencer a los escépticos, y eso solo será posible si abre sus planes a la ciudadanía, explicando con detalles el por qué de los retrasos y la urgencia de seguir adelante.

Bien advertía Maquiavelo al Príncipe sobre la dificultad de intentar cambios trascendentes.

Los beneficiarios del status quo combatirán la propuesta con gran intensidad, mientras que solo tibieza debe esperarse de los posibles beneficiarios de la reforma. Sin cultivar el apoyo de la sociedad civil, el proyecto podría descarrilarse, pues no faltarán asesores pragmáticos que sugieran concentrarse en obras menos problemáticas y más lucidoras. Creo que Jericó debe decidir pronto si este es el proyecto que marcará su administración, o si es solo una cosita más, que suena bien, pero que no marca la diferencia.

Quizá en el informe del próximo año tendremos la respuesta.

7 Dec
2010

Soy un animal político. O bueno, una pulga más en el animal

Animal Político, Políticas públicas y Urbanismo, Varios

Hace algunos días me invitaron a participar como bloguero en Animal Político. Si no han visitado este sitio, lo recomiendo ampliamente. Es uno de los esfuerzos más ambiciosos y bien logrados de periodismo digital en México. Es un privilegio colaborar con editores de la talla de Ana Francisca Vega y Pepe Merino, a quienes sigo desde hace tiempo vía twitter. Es un honor además, compartir plana con “opinadores”, a quienes respeto y admiro, como Daniel Gerhenson y Gerardo Esquivel.

Quienes me han hecho el favor de seguir este blog, sabrán que combino dos temas:

Por una parte discusiones sobre urbanismo y políticas públicas, y por la otra algunas opiniones sobre la situación política de Saltillo, mi ciudad. La combinación no es siempre afortunada, pues quienes se interesan por lo primero tienen que soplarse mis opiniones sobre Coahuila, mientras que quienes se interesan por lo segundo tienen que leer sobre urbanismo. Mi intención es lograr que casi sin querer ambos grupos se interesen por ambas cosas, pues en mi mundo personal los dos temas son casi inseparables: Estoy convencido que el tipo de decisiones que están tomando los gobernantes de mi ciudad (similares a las que se dan en muchas ciudades del mundo) afectarán irremediablemente en forma negativa la ciudad en la que quiero que vivan mis hijos. Y estoy convencido también que el urbanismo del siglo XXI demanda más que nunca, en Saltillo y en todo el mundo, un ejercicio permanente de ciudadanía.

Sin embargo, comprendo que no todos verán o apreciarán los paralelos. Por ello, en Animal Político publicaré casi exclusivamente material que útil para quien no siga la vida política de Coahuila. En otras palabras, si leer sobre Moreira te interesa tanto como leer sobre Juan Camaney,  quizá preferirás seguirme en AP.  En cambio, en este blog seguiré publicando material de ambos mundos, probablemente subiendo el texto completo o enlaces a mis entradas en Animal Político.  Así que si ambos temas te parecen relevantes, probablemente no notarás la diferencia.

Por cierto:

Utilicé mi primera entrada de Animal Político para presentarme y para explicar por qué llamo a este blog “Ciudad Posible”. Espero que les interese, y como siempre, agradezco comentarios.

1 Dec
2010

Salud por Doña Rosa

Curiosidades, Política y ciudadanía, Tren y camión

Me encuentro con que el logo de Google del día de hoy es una unidad de transporte urbano:

Obviamente, tuve que Googlear la efemérides. Resulta que hoy, hace 55 años, Rosa Parks se negó a ocupar un asiento en la parte de atrás del camión, detonando con ello una larga lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Si, el transporte público como herramienta en la lucha por la equidad.

Salud, a la memoria de Doña Rosa.

29 Nov
2010

Un nada honroso segundo lugar

Coche, Disfrute del espacio público

¿Qué tan doloroso/estresante es tu viaje al trabajo? ¿Qué tanto ha empeorado el tráfico en tu ciudad en los últimos tres años? ¿Has cancelado alguna cita por culpa del congestionamiento? ¿Has sentido rabia al estar dentro de tu coche? ¿Cuánto tiempo haces en promedio a tu trabajo y cuánto de este tiempo estás varado en un embotellamiento?

¿Has sentido ganas de agarrar a golpes el volante y gritar AAAAAAAAARRRRRGGGHHHH!!! ?

Un equipo de IBM levantó una encuesta con preguntas similares a poco más de 8,000 automovilistas en 20 ciudades del mundo. Las respuestas fueron agregadas en un “índice de dolor en el viaje al trabajo”.

La Ciudad de México gana la medalla de plata. Beijing se quedó con el oro.

Por un pelito.

(hagan click en la imagen para verla más grande)

Para más detalles sobre como se conformó el índice, pueden ver acá.

(Por cierto, gracias a SalvoLomas por alertarme de este interesante estudio).

24 Nov
2010

Decisiones y no decisiones

Infraestructura, Tren y camión, Vanguardia

Bachrach y Baratz, dos “grandes” de la ciencia política, se volvieron famosos al sugerir que no decidir sobre algún asunto implica también tomar una decisión. Es decir, cuando uno enfrenta la posibilidad de elegir entre A y B, siempre tiene bajo la manga la opción de quedarse callado o proponer C.

¿No habrá otra opción?

El concepto es importante, particularmente cuando hablamos de infraestructura urbana. Siempre existirán diferentes destinos posibles para el presupuesto público, cada uno respaldado por intereses dispuestos a mobilizarse aplaudiendo o condenando la decisión tomada. El Gobernante, al subir alguna opción a la mesa y dejar fuera a otras, está en efecto “decidiendo” que voces se activan, que preguntas se hacen y que alianzas se forman. La idea puede resumirse con las palabras de otro clásico, Schattschneider, quien concluyó que “el control sobre las alternativas es el instrumento supremo del poder”.

Pienso en esto pues hace mucho que nadie dice nada sobre el proyecto de construir un tren suburbano para unir Saltillo con el suburbio industrial de Derramadero.

"Va sobre ruedas tren suburbano" Foto: El Heraldo

¿Se acuerdan? El Gobernador lo anunció con bombo y platillo, reclamando la paternidad de la idea y afirmando que “resolvería todo el movimiento diario de trabajadores” (Vanguardia, 30/enero/2008). Si dicha propuesta quedó en el tintero fue simplemente porque tenía demasiado viento en contra. Por motivos logísticos, es sumamente complejo y costoso que convivan en una misma vía trenes de carga con trenes de pasajeros. Además, realizar la inversión antes de que exista suficiente demanda de pasajeros en Derramadero colocaría a la eventual  empresa operadora en una intolerable situación de riesgo financiero. Simplemente sería imposible operar este tren sin un muy significativo subsidio o sin cobrar tarifas prohibitivas para las mayorías. Sin embargo, a pesar de sus falencias, aquel proyecto sigue siendo memorable, pues es la última vez en la que alguien en alguna posición de autoridad planteó una inversión valiente, importante, ambiciosa y concreta en materia de transporte público para Saltillo.

Uno habría pensado que al descubrir que el tren suburbano no era factible, nuestras autoridades habrían redireccionado su energía y recursos a impulsar otra opción similar.

Finalmente, tendría sentido que un “Gobierno de la Gente” impulse obras de infraestructura que beneficien a la mayoría de la “Gente”, esa que transita la ciudad sin coche. La cancelación del suburbano pudo haber sido la excusa perfecta para ahora sí destrabar la reforma integral del sistema de transporte urbano de nuestra ciudad, esa propuesta tan prometida por nuestros candidatos y tan congelada por nuestros gobernantes. Si ese proyecto no les gustaba podrían haber construido, con los mismos recursos pensados para el tren, un sistema de autobuses articulados hacia Ramos Arizpe que liberara a los empresarios de su dependencia en camiones privados para movilizar a su personal. Igualmente, nuestro Gobierno podría haber masificado un sistema de autobuses escolares que llevaran a bajo costo a los niños a las escuelas, reduciendo con ello la presión de tráfico que se registra en horas pico.

Las alternativas de transporte sustentable eran muchas. Pero lamentablemente el fracaso del suburbano parece haber convencido a nuestras autoridades que era mejor no volver a decidir nada importante sobre el tema.

¿Para que meterse en camisa de once varas mejorando el transporte colectivo, si es posible alcanzar mayores réditos políticos invirtiendo en puentes y pasos a desnivel?

Ahí si, pura miel sobre hojuelas. Los puentes son obras visibles  y demuestran su utilidad -aunque sea efímera- al día siguiente a su inauguración. No desplazan a nadie, no hace falta operarlos ni concesionarlos, su consumo es gratuito y su mantenimiento mínimo. No importa que en mediano plazo su efecto como mitigadores del tráfico desaparezca. Para quien piensa en términos de la siguiente elección, basta que al arrancar la obra los puentes produzcan ciudadanos apantallados y constructores contentos. Algunos muy contentos, por cierto, como aquella empresa regiomontana que logró $800 millones de pesos por su trabajo en el Distribuidor Vial el Indio, una obra que por cierto incrementó su costo en 45% sin que nadie se despeine.

Escribo esto porque la experiencia de Saltillo podría servirle a Torreón.

Hace unos días, un regidor reveló que aquella ciudad utilizará recursos de su Fondo Metropolitano para impulsar un Metrobús que uniría Matamoros, Torreón, Gómez Palacio y Lerdo. Como con el Suburbano, no faltarán obstáculos ni presiones en contra del proyecto. Sin embargo, ojala que esta gran idea sobreviva, se concrete y deje un buen sabor de boca.

No vaya a ser que nuestros líderes decidan nuevamente que decidir en este tema no vale la pena.

23 Nov
2010

Puente-camión

Curiosidades, Tren y camión

Algunos amigos me han preguntado que pienso sobre esta propuesta de ¨puente-camión” chino que circula en la red desde hace algunos meses:

BRT... ¿Bridge rapid transit?

La propuesta, que aparentemente será piloteada en Beijing, implica un aparente nirvana: Transporte masivo de alta calidad sin requerir robarle un carril al automóvil.

Sin duda esta innovación sugiere posibilidades interesantes. Sin embargo hay varios elementos que me preocupan sobre la masificación de esta alternativa, al menos en el corto plazo: a) Costo (no deja de ser un tren), b) diseño institucional (este esquema no te da una salida negociada con los transportistas tradicionales), c) monopolio de proveedores (habrá dependencia para refacciones, etc con un par de proveedores chinos), y d) seguridad (no me convence la idea de que los coches puedan entrar y salir del carril del puente-camión).

Otros han levantado la ceja, planteando preguntas interesantes sobre la viabilidad del puente camión chino.

¿Ustedes que opinan?