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27 Jul
2011

Visionarios y pragmáticos

Animal Político, Planeacion Urbana, Vanguardia

Quienes “hacen ciudad” desde el sector público -tanto políticos electos como funcionarios- viven atrapados en una constante tensión. Por un lado saben que los problemas son tan grandes -la contaminación, el tráfico, la segregación urbana, etc- que requieren grandes soluciones. Para ponerlo de forma gráfica: No pueden darse en lujo de concentrarse en el árbol, pues son responsables del bosque completo. Pero por el otro, reconocen que sus recursos -tiempo, dinero, capacidad técnica, respaldo político, etc- son tan limitados que están obligados a priorizar de manera pragmática. Es decir, para tener un impacto real en las condiciones del bosque, saben que deben comenzar salvando unos cuantos árboles.

Esa tensión suele llevar a estrategias que generan resultados malos por limitados. Hay por ejemplo quien le apuesta a la “gran visión”, dedicando su tiempo en generar bellos documentos llenos de mapas a colores condenados a coleccionar polvo en algún escritorio. Pienso en ciudades que invierten en grandes “planes de movilidad sustentable”, técnicamente inmaculados, pero que por una causa u otra nunca se implementan. Por el otro lado, hay quien le apuesta al “pragmatismo”, impulsando proyectos pequeños, bien definidos y de alta visibilidad, pero que frecuentemente no hacen más que generar algunos islotes de orden y belleza en un mar de desmadre urbano absoluto. Pienso por ejemplo en el Ecobici del DF, una chulada… si vives o trabajas en la Condesa.

Ambas estrategias tienen grandes puntos a favor, pero creo que cuando la balanza se inclina por una de ellas en detrimento de la otra, el planificador urbano hace solo la mitad de su trabajo. Supongo que lo que quiero decir es que uno de los retos que enfrentan quienes practican esta disciplina es balancear el soñar con el hacer, el idealismo con el pragmatismo y el plan con el programa. Concentrarse en uno solo de los lados de esta ecuación lleva frecuentemente a planes que no pueden implementarse, o a proyectos que no pueden escalarse.

Pienso que muchos, por querer posicionarse como “estadistas” que piensan “en el largo plazo” y que pretenden poner “lo técnico por encima de lo político”, terminan como grandes ineficaces. Y pienso que otros, por concentrarse en “dar resultados” con “soluciones concretas”, terminan frecuentemente profundizando las disparidades que en teoría quieren combatir.

¿Cómo balancear las recomendaciones del visionario Daniel Burnham, que recomendaba “no hacer planes pequeños”, con las del pragmático Jaime Lerner, quien sugiere hacer “acupuntura urbana”? ¿Bajo qué condiciones tiene sentido invertir en salvar el árbol, y bajo cuales es práctico más bien pensar en el bosque completo?

Creo que para impactar realmente en la ciudad, las acciones de acupuntura urbana requieren de un plan que les permita expandirse o multiplicarse, aunque sea de forma gradual. Igualmente creo que para que las grandes visiones escapen del escritorio requieren diseñarse pensando -desde el inicio- en como van a implementarse.

Visión y acción. El urbanismo no es sobre escoger entre una y la otra, sino sobre como balancear las dos.

Twitter: @oneflores

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