News:

8 Jan
2011

Metrobús y Supervía, o buscando diferencias entre Narvarte y La Malinche

Animal Político, Políticas públicas y Urbanismo

Un fragmento de mi nuevo post en Animal Político.com:

He seguido la protesta de los vecinos de la Narvarte contra la instalación de una terminal del Metrobus, y la protesta en La Malinche contra la supervia Poniente. La pregunta es, ¿son diferentes? En ambos casos los opositores reclaman al GDF el no haber consultado lo suficiente sus decisiones, y el haber concentrado los costos de la obra en un reducido grupo de individuos. En ambos casos cuestionan el daño ambiental y urbano causado por la nueva infraestructura, y ponen en tela de juicio los beneficios que traerán las obras a la población una vez que operen. Ambos episodios recuerdan a la vez al malogrado Aeropuerto en Texcoco, también cancelado ante una protesta de ciudadanos inconformes con la obra.

….

La distinción entre ambos tipos de protesta es importante pues cada una tiene un propósito distinto. No es lo mismo dialogar con alguien que defiende su propiedad que con quien defiende una idea diferente de ciudad. La alternativa para destrabar protestas como la de la Narvarte es hacer modificaciones en los márgenes del proyecto, negociando de forma empática y respetuosa con los afectados. Pero una vez que existe un planteamiento razonable (y en todo caso defendible públicamente) en la mesa, no veo razón que justifique poner el interés de los vecinos sobre el interés de la ciudad. En cambio, en casos como el de la Supervía, el gobierno está obligado por la protesta no solo a negociar con los afectados directamente, sino también a escuchar y debatir con quienes han manifestado una visión distinta. Por supuesto que no es necesario alcanzar unanimidad absoluta. Pero al menos hay que mostrar apertura y disposición al debate. El decir que una obra ¨va porque va¨ implica una convicción de que ya no existe nada que discutir, que el opositor es un necio, y que sus puntos de vista no merecen ser valorados.

Confundir o echar en el mismo saco todas las protestas contra obras de infraestructura da pie a estrategias equivocadas, tanto del gobierno como de los mismos opositores, y conduce al escalamiento de los conflictos en la ciudad. En el caso de la Narvarte, no hacía falta dar una falsa apariencia de diálogo, sobre todo si no existía margen o justificación técnica para ceder. En el caso de la Supervía, las “putizas” de funcionarios contra activistas ayudan poco al proyecto del Gobierno. Para vencer o desactivar una causa ciudadana es necesario contar con mejores argumentos que los opositores.

Pueden leer el texto completo por acá.

Etiquetas: , ,