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31 Oct
2010

A guardar las trompetas (o a buscar nuevos trompetistas)

Infraestructura, Vanguardia

Esta semana apareció la misma nota en seis diarios de gran importancia en el país, tanto de Saltillo como del D.F. Palabras más, palabras menos, la nota iniciaba así:

“El Mega Distribuidor El Indio de Saltillo es la obra más importante de México”.

Así de plano. Ya no basta promover el proyecto cumbre del Moreirismo como “un ícono arquitectónico del Saltillo moderno“,como “la inversión más grande en la historia de Coahuila“, ni como el “el distribuidor más imponente del Norte de México“. Ya es simplemente “la obra más im-por-tan-te” de nuestro país. Fanfarrias, confeti y aplausos.  Insignificantes aparecen a su lado la línea 12 del Metro o la Ecobici del DF, la implementación de la Fase 2 del Sistema Integrado de Transporte de León o la terminal multimodal de transporte en Ecatepec. Apantallados con el tamaño de una obra que ahorrará dos semáforos, la nota ignora que con el mismo presupuesto habríamos podido construir la primera línea de Metrobús en Saltillo.

La estridencia retórica y el contenido acrítico sugiere que Vanguardia, ZocaloEl Heraldo, Milenio, El Diario y La Crónica publicaron el mismo boletín gubernamental, casi palabra por palabra. Alguno lo publicó más de una vez. El funcionario que redactó este boletín debe estar de plácemes, pues logró que sus jefes obtuvieran un sonoro “auto-bombo” sin merecerlo (que por cierto no ha sido el primer intento).

La nota sorprende, pues existe un creciente consenso internacional sobre lo poco efectivo que son estas inversiones para reducir los niveles de congestión. El político inaugura su obra y se toma la foto, solo para descubrir, unos años después, que la multimillonaria inversión fue inútil. No solo hizo más atractivo el coche como medio de transporte, sino que la ciudad perdió tiempo y recursos para promover estrategias de movilidad sustentable.  No es casual que ciudades como Seul, Boston y San Francisco hayan derribado obras similares para sustituirlas con parques. Tampoco es casual que otras como Jakarta, Bogotá, Quito, Curitiba, Ottawa, Porto Alegre, Guayaquil, Cali, Lima, Hangzhou, Ahmedabad, Johanesburgo, Nueva York, y muchas más prioricen reformar su sistema de autobuses antes de continuar haciendo autopistas urbanas.

Cualquier urbanista independiente pensaría dos veces antes de aplaudir con trompetas una obra como el “Megadistribuidor”.

Por ello sorprende que la cita sea atribuida a Mayra Gamboa y a Richard de Pirro, fundadores del Instituto Mexicano de Urbanismo (IMU), una “institución sin fines de lucro que reúne a profesionistas de diversas disciplinas… con el objeto de promover el diseño adecuado del entorno urbano y la previsión para su crecimiento”.

Curioso, le escribí a Mayra Gamboa para preguntarle cuales fueron los criterios de evaluación, como realizaron su estudio, y quienes participaron en el proceso. Con gran gentileza, me contestó lo siguiente:

En efecto nosotros realizamos una visita el viernes pasado a Saltillo para ver esta obra, invitados por el gobierno estatal para dar nuestra apreciación sobre la misma. Es cierto que quedamos muy impresionados con el volumen de recursos empleados en una obra que nosotros consideramos bien lograda en aspectos de ingeniería civil, sin embargo, con inquietudes en cuanto su impacto urbano…

… En nuestra visita y reuniones con autoridades de las secretarías de obras públicas y medio ambiente del Estado, destacamos esta problemática que han experimentado principalmente las ciudades norteamericanas al premiar el uso del automóvil sobre otras formas de movilidad y también manifestamos nuestra inquietud sobre la falta de atención al transporte público y al peatón en el diseño del megadistribuidor, que sólo se atiende en el nivel de calle, y que si bien, mejora las condiciones anteriores al incorporar para el peatón un cruce semaforizado con una disminución de carriles, evidentemente, no se trata de una obra de beneficio de este grupo de población…

Esas (y otras) inquietudes fueron eliminadas del texto circulado a los medios. La gente del IMU podría haber dado cátedra en fariseo y el contenido del boletín de prensa no hubiese cambiado.

La razón es clara: No los invitaron para evaluar, sino para legitimar.

Afortunadamente el IMU ya publicó esta nota aclaratoria (recomendable) en la que se deslindan de haber hecho cualquier evaluación e invitan a los Saltillenses a

cuestionarse sobre el modelo de ciudad que desean y generar una visión de largo plazo que contribuya a un mejor entendimiento sobre la ciudad tradicional y peatonal que abandonaron por el modelo basado en el automóvil”.

Callaron los mariachis. El título del comunicado dice todo:

“El Megadistribuidor vial de Saltillo, una obra “magna” para una ciudad sin peatones”.

A buscar nuevos trompetistas.

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