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27 Aug
2010

Sobre ecobici

Peatón y bici

Hace algún tiempo me pidieron un texto breve para Tomo (el interesante suplemento de arquitectura del Excelsior) con mi opinión sobre la “Ecobici”, el sistema de bike sharing del DF. Aquí se los comparto, aunque recomiendo visitar el sitio de la publicación original, donde podrán encontrar también las opiniones de Dhyana Quintanar, Bernardo Baranda, Rodrigo Díaz y Miquel Adriá.

El sueño es el siguiente: moverte en la ciudad de forma cómoda, segura y eficiente sin requerir del automóvil. Para ello el transporte público es fundamental, pero siempre operará en desventaja. Finalmente, hay que esperar al camión, y el metro rara vez llegará hasta la puerta de tu destino. Ante esta problemática la Ecobici es un gran complemento, que requiere escalarse para ser verdaderamente útil. Las más de 1 000 bicis y 85 estaciones suenan bien, pero son insuficientes. El mítico Vélib de París tiene 25,000 bicicletas y 1 800 estaciones. Un sistema similar en Guangzhou, China, alcanzará pronto las 50 000 unidades, y su sistema de pago ya está integrado al del transporte público. Una idea: recortemos la “autopista urbana” y usemos los recursos para instalar Ecobicis a dos kilómetros a la redonda de cada estación del metro y del metrobús. Digo, si de sustentabilidad se trata.

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  • pita

    Lo mejor acerca del sistema de Ecobicis son los voluntarios y servidores sociales que cada domingo se ponen la camiseta para dar apoyo a los ciclistas de Paseo de la Reforma. Ellos dan talleres prácticos de 20 minutos de seguridad al volante, señalización y prevención de riesgos, y promueven el uso de las bicicletas como medio de transporte y no sólo de recreación; también dan información acerca de próximos maratones, paseos e incluso del ya famoso “tour nocturno en bicicleta” que sale del Ángel de la Independencia todos los miércoles.
    Transportarse en bicicleta en fin de semana o en las noches es de las mejores experiencias de la ciudad, y el “sueño sustentable” de instalar Ecobicis es sería muy atractivo mientras hubiera también ciclopistas (de preferencia mantenidas y no tan resbalosas) y reglamentación necesaria para que los ciclistas fuéramos respetados de día y entre semana.
    Aún sería necesario caminar o tomar un microbús (si estos todavía existen para ese entonces) de la estación de bicicletas a nuestro destino final, pero sería un trayecto mucho màs corto, y ya habremos aportado nuestro granito de arena a la construcción de una ciudad más sana y sustentable.