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11 Aug
2010

El PAN de Coahuila

Coahuila, Política y ciudadanía, Vanguardia

Pareciera como si los panistas esperan a que la gubernatura de Coahuila les caiga del cielo. Han perdido su mística, esa que los llevó a Los Pinos en el 2000 y que en una ya lejana época, les permitió gobernar al 85% de los coahuilenses desde las alcaldías de Saltillo, Torreón y Monclova. Francamente no los entiendo. Hoy deambulan por el estado sin un mensaje coherente, sin cuadros visibles, sin actitud ganadora, sin dar al menos la imagen de ser una alternativa seria. Cual almas en pena aparecen ocasionalmente, pero lo cierto es que pocos los ven y muchos comienzan a creer que no existen.

... Esperando a que les caiga del cielo.

El tiempo se le escapa al panismo en pequeños pleitos, la mayoría de carácter interno. Hace ya 25 días eligieron a su dirigente estatal, y es fecha que este no puede tomar posesión ni conformar su equipo de trabajo. Pero esto no es nuevo. Si en el PRI local solo manda una familia, en el PAN el sello es la balcanización de cualquier decisión. Cada candidatura, cada posicionamiento, cada estrategia, parece una nueva excusa para recordarnos que las tribus del panismo local no saben ponerse de acuerdo. Votan, pero no deliberan. Discuten, pero no se respaldan en sus decisiones. Su vida interna no refleja la “brega de eternidad” que imaginó Gómez Morín, esa que llamaba al debate interno como instrumento para formar consciencia cívica, sino más bien una “brega de vanidad” en la que sus liderazgos luchan solo por ampliar su rebanada del pastel.

Mientras tanto, los panistas con cargo público tampoco demuestran ser una opción atractiva de gobierno. Las delegaciones federales, muchas convertidas en agencias de empleo temporal, no han emergido como fuentes de ideas o como ejemplos de buena administración que inviten al contraste, y la bancada panista en el Congreso sobrevive no a partir de una agenda legislativa que entusiasme y aglutine a la ciudadanía sino en base al activismo de algunas individualidades. Torreón, la joya de su corona, fue entregada al PRI en la última elección por muchos factores, pero uno de ellos sin duda fue el sabotaje de grupos antagónicos hacia el interior del mismo PAN. En Saltillo, los panistas se han dejado apocar, y sus cuadros de mayor peso parecen haber abandonado el barco.

Pero la crisis del panismo coahuilense no es producto únicamente del choque entre sus personalidades, sino de una notoria ausencia de ideas e iniciativa. Este partido parece haber cedido a otros su misión fundacional de “señalar errores, indicar nuevos caminos, limpiar la administración, mejorar las instituciones y formar ciudadanos capaces de ocupar con rectitud y eficacia los puestos públicos”. El último escándalo, la valiente denuncia hecha por el Consejero Electoral Carlos Arredondo sobre posibles actos de corrupción hacia el interior del IEPCC, resume un poco la actitud del PAN: Dormir el sueño de los justos hasta que “alguien” haga “algo”, en lugar de aprovechar presencia, presupuesto y militancia para disputar a base de ideas el control sobre la agenda pública local.

Y el famoso Senador Anaya brilla por su ausencia. Han sido innumerables las ocasiones en las que hubiese podido mostrarse ante la ciudadanía como una alternativa. El profundo problema de inseguridad en Torreón, y el aparente abandono federal de esa plaza es tan solo un ejemplo. Además de defender al Presidente y acusar al Gobernador, ¿qué propone Anaya? ¿Cómo abordaría el problema? ¿Qué es lo que trae a la mesa?

Qué atrevimiento, dirán algunos. Criticar al PAN sin ser panista. Pero lo cierto es que el panismo local es corresponsable de los excesos que puede permitirse el grupo que nos gobierna. Sin oposición, el gobernante deja de considerar la posibilidad de perder el poder. Y al hacerlo, no encuentra razón para humildad, para el autocontrol, para la tolerancia de ideas diferentes y para la búsqueda de consensos más amplios. Cuando no existen alternativas competitivas, la democracia que existe en el papel se transforma en una farsa. El gobernante es electo, si, pero puede comportarse como rey. Y ahí están los síntomas, para quien quiera verlos.

Si los panistas creen que la sola referencia a sus triunfos en Oaxaca y Sinaloa bastan para capturar la imaginación del elector coahuilense, están muy equivocados. Primero tienen que despertar de su aletargamiento, hacer la tarea, levantar la mano y explicarle a la gente por qué merecen una oportunidad.

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  • http://fragacomics.blogspot.com Fraga

    Eslo que yo he querido decir con monos, pero nomás no me sale tan bien!

    :m) abrazo!