2010
El secuestro de la acera
Coahuila, Política y ciudadaníaAlguna vez escuché a Enrique Peñalosa decir que un error tan común como lamentable es tratar a las aceras como parientes de las calles, cuando en realidad son primas de los parques. Las aceras sirven para transitar de un sitio a otro, si, pero son muchísimo más que eso.
Son espacios para disfrutar la ciudad: para pasear, y saludar al vecino, y hacer ejercicio, y enamorarse.
La calle, cuando se transita a 60 kilómetros en coche, es un espacio eminentemente privado. Cada quien viaja en su cápsula. En cambio, la acera rara vez deja de ser pública. Quizá pensando en la importancia de estos “parques”, el ex-rector Alejandro Dávila se ha lanzado en una cruzada en su defensa. Desde hace varias semanas recorre la ciudad armado de una cámara fotográfica, documentando como los peatones simplemente no figuran en la agenda pública de la ciudad. Sus fotos muestran como en Saltillo, las banquetas han sido secuestradas. O más bien, concesionadas a alguien que no las valora salvo por su proximidad al automovilista.
Un triste paseo peatonal por Saltillo:
En sus últimas columnas en Vanguardia (aquí, acá, allá y acullá), el ex Rector explica con detalle la manera que los anuncios de Eumex, la empresa concesionaria, violan el contrato firmado con el municipio, y relata sus trágicas aventuras pidiendo la intervención del gobierno para rescatar estos espacios.
Con frustración, comparte el resultado de sus gestiones:
En dos ocasiones me entrevisté personalmente con ese funcionario (el director de Desarrollo Urbano) y le hice ver que tanto la Autoridad como Eumex están incumpliendo las disposiciones de diversos artículos de los Reglamentos de Desarrollo Urbano y de Anuncios, así como las del contrato celebrado entre Eumex y el Ayuntamiento.
A la fecha no he recibido respuesta por escrito a mi solicitud, ni se han atendido materialmente mis reclamos. El ingeniero Everardo Quezada, titular de esa Dirección, ofreció verbalmente reubicar dos paneles por mes. Y aunque la respuesta es insuficiente (como reza el refrán: “De lengua me como un taco,… y hasta dos”), hasta el momento nada ha ocurrido.
Urge atención en este asunto.
Urge. Que tome el teléfono el alcalde, y que le hable a los de Eumex igual que le habla a los de Aguas de Saltillo. Que quite esos anuncios, como quitó a los comerciantes de la Alameda. Que abra las calles a los peatones, no solo el domingo en la mañana, sino de forma permanente.
Y a ver si de pasadita arreglan este otro pendiente.
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