2010
Del intercambio de favores
Coahuila, Política y ciudadanía, Vanguardia(Artículo publicado en Vanguardia con el título: “100,000 computadoras, 100,000 lecciones”.)
Este país funciona aún bajo la lógica del intercambio de favores. Para obtener un empleo, el currículum no importa tanto como la recomendación. Para resolver un problema buscamos primero a un conocido. Decimos con holgura que “a nadie le amarga un dulce” o que “siempre sirve una conocida en un baile”, y celebramos las excepciones que nos benefician diciendo que “nos hizo justicia la revolución”.
La cooperación se sostiene, como describió Axelrod, a partir de la expectativa de reciprocidad.
Dicho modus operandi está profundamente enraizado en nuestro gobierno. Para que salga el apoyo del Procampo, el campesino asiste al mitin. Para garantizar un ascenso, el funcionario “dona” parte de su sueldo al partido. Para obtener contratos del gobierno, ayuda contribuir a las campañas políticas. Lamentablemente dicha relación de reciprocidad no vincula al ciudadano con el Estado en abstracto, sino con el funcionario en concreto. No genera derechos que den sentido a nuestra ciudadanía, sino que implica un intercambio de favores que fortalece y perpetúa clientelas.
Este mecanismo es tremendamente útil para quien dispone del presupuesto público. Sencillamente hay pocas maneras tan efectivas para adquirir lealtades. Si te doy un una beca, un empleo o un apoyo, me debes tu voto, tu sentido crítico y tu lealtad. Los funcionarios con ambiciones guardan su lista de favores en cuadernos imaginarios. A aquel le conseguí un empleo, a este lo colé en la universidad, este otro “me la debe”. La relación entre el el funcionario dadivoso y el ciudadano afortunado es de agradecimiento personal y endeudamiento político. Esto no tendría nada de malo, si la deuda fuese un efecto secundario y no el principal objetivo del funcionario.
Pero cuando el presupuesto es utilizado para granjearse voluntades se incurre en injusticias, iniquidades e ineficiencias.
Permítame un ejemplo. El Gobernador anunció la entrega de una computadora portátil a cada estudiante de licenciatura y docentes de la UAdeC. Según el Gobernador, la decisión resultó de una gestión del Rector, que
“no dejó otra salida, mas que decir lo que el corazón nos dictó hacia la Universidad, que fué responderles que si” (el video del discurso está aquí).
Supongo que tampoco pudo negarse con los dirigentes del SNTE, o con el Rector de la Narro o con los directivos de los Tecnológicos. Según la última cuenta, que bien podría incrementarse, el Estado adquirirá este año 100,000 laptops para estudiantes y profesores de todo Coahuila. En solo quince días fueron comprometidos $600 millones de pesos del presupuesto, asumiendo máquinas de $6,000 (un precio razonable, según un intercambio de favores similar).
Pongamos el monto en perspectiva. El Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología dispone apenas de $18 millones anuales. De hecho, el gasto en laptops representa 4 veces la aportación del Estado para la Ciudad Universitaria en Arteaga ($152 mdp), es mayor al presupuesto 2010 de la SEDESOL Coahuila ($580 mdp), y superior a la partida anual de sueldos de la Fiscalía General del Estado ($575 mdp).
Lamentablemente así definimos las prioridades de gasto en Coahuila. La aritmética de favores desplaza al análisis costo-beneficio.
¿Se habrán dado por enterados los diputados? El monto es muy significativo, y el artículo 102 de la Constitución del Estado prohibe expresamente gastos fuera del presupuesto o sin la autorización del Congreso. Si el recurso es de un ahorro, ¿dónde está el sub-ejercicio o el recorte a gastos previamente programados? Si hubo ingresos extraordinarios, ¿no hay necesidades mas apremiantes? Hace apenas meses tanto Fitch Ratings como Standard and Poor’s revisaron a la baja la calificación crediticia de Coahuila, por “el mayor dinamismo del gasto operacional respecto a los ingresos disponibles” y dada su “agresiva política de endeudamiento“. ¿A nadie preocupa gastar lo que no tenemos?
Aún quienes aplauden el proyecto deben reconocer que hay mejores maneras de acercar la tecnología a nuestros jóvenes.
Depositando $600 millones en el banco, el Estado obtendría rendimientos por $26.7 mdp anuales (a la tasa de CETES vigente hoy), suficientes para comprar 4,450 computadoras al año. En poco tiempo podríamos transformar todos los centros comunitarios, todas las bibliotecas y todas las escuelas de todos los niveles de Coahuila en verdaderas infotecas. Los equipos podrían renovarse periódicamente, asegurando que las futuras generaciones tengan acceso al mismo beneficio sin afectar nuevamente el presupuesto.
Pero las consideraciones de largo plazo importan poco para quienes prefieren registrar favores en sus cuadernos.
Por eso este país no cambia. Desde muy temprano socializamos a los jóvenes bajo la lógica del intercambio de favores. Les mostramos que las leyes, los criterios contables, y la optimización de recursos pueden ignorarse cuando se trata de pedir y repartir favores con dinero público. Y a diferencia de las laptops que repartirán nuestros gobernantes, esa lección durará para siempre.
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ACTUALIZACION:
Es 14 de Noviembre, y por fin encuentro una nota sobre la licitación (en El Norte, requiere password). Acá mi opinión
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