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5 May
2010

Del intercambio de favores

Coahuila, Política y ciudadanía, Vanguardia

(Artículo publicado en Vanguardia con el título: “100,000 computadoras, 100,000 lecciones”.)

Este país funciona aún bajo la lógica del intercambio de favores. Para obtener un empleo, el currículum no importa tanto como la recomendación. Para resolver un problema buscamos primero a un conocido. Decimos con holgura que “a nadie le amarga un dulce” o que “siempre sirve una conocida en un baile”, y celebramos las excepciones que nos benefician diciendo que “nos hizo justicia la revolución”.

La cooperación se sostiene, como describió Axelrod, a partir de la expectativa de reciprocidad.

Dicho modus operandi está profundamente enraizado en nuestro gobierno. Para que salga el apoyo del Procampo, el campesino asiste al mitin. Para garantizar un ascenso, el funcionario “dona” parte de su sueldo al partido. Para obtener contratos del gobierno, ayuda contribuir a las campañas políticas. Lamentablemente dicha relación de reciprocidad no vincula al ciudadano con el Estado en abstracto, sino con el funcionario en concreto. No genera derechos que den sentido a nuestra ciudadanía, sino que implica un intercambio de favores que  fortalece y perpetúa clientelas.
Este mecanismo es tremendamente útil para quien dispone del presupuesto público. Sencillamente hay pocas maneras tan efectivas para adquirir lealtades. Si te doy un una beca, un empleo o un apoyo, me debes tu voto, tu sentido crítico y tu lealtad. Los funcionarios con ambiciones guardan su lista de favores en cuadernos imaginarios. A aquel le conseguí un empleo, a este lo colé en la universidad, este otro “me la debe”. La relación entre el el funcionario dadivoso y el ciudadano afortunado es de agradecimiento personal y endeudamiento político. Esto no tendría nada de malo, si la deuda fuese un efecto secundario y no el principal objetivo del funcionario.

Pero cuando el presupuesto es utilizado para granjearse voluntades se incurre en injusticias, iniquidades e ineficiencias.

Permítame un ejemplo. El Gobernador anunció la entrega de una computadora portátil a cada estudiante de licenciatura y docentes de la UAdeC. Según el Gobernador, la decisión resultó de una gestión del Rector, que

“no dejó otra salida, mas que decir lo que el corazón nos dictó hacia la Universidad, que fué responderles que si” (el video del discurso está aquí).

Supongo que tampoco pudo negarse con los dirigentes del SNTE, o con el Rector de la Narro o con los directivos de los Tecnológicos. Según la última cuenta, que bien podría incrementarse, el Estado adquirirá este año 100,000 laptops para estudiantes y profesores de todo Coahuila. En solo quince días fueron comprometidos $600 millones de pesos del presupuesto, asumiendo máquinas de $6,000 (un precio razonable, según un intercambio de favores similar).

Pongamos el monto en perspectiva. El Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología dispone apenas de $18 millones anuales. De hecho, el gasto en laptops representa 4 veces la aportación del Estado para la Ciudad Universitaria en Arteaga ($152 mdp), es mayor al presupuesto 2010 de la SEDESOL Coahuila ($580 mdp), y superior a la partida anual de sueldos de la Fiscalía General del Estado ($575 mdp).

Lamentablemente así definimos las prioridades de gasto en Coahuila. La aritmética de favores desplaza al análisis costo-beneficio.

¿Se habrán dado por enterados los diputados? El monto es muy significativo, y el artículo 102 de la Constitución del Estado prohibe expresamente gastos fuera del presupuesto o sin la autorización del Congreso. Si el recurso es de un ahorro, ¿dónde está el sub-ejercicio o el recorte a gastos previamente programados? Si hubo ingresos extraordinarios, ¿no hay necesidades mas apremiantes? Hace apenas meses tanto Fitch Ratings como Standard and Poor’s revisaron a la baja la calificación crediticia de Coahuila, por “el mayor dinamismo del gasto operacional respecto a los ingresos disponibles” y dada su “agresiva política de endeudamiento“. ¿A nadie preocupa gastar lo que no tenemos?

Aún quienes aplauden el proyecto deben reconocer que hay mejores maneras de acercar la tecnología a nuestros jóvenes.

Depositando $600 millones en el banco, el Estado obtendría rendimientos por $26.7 mdp anuales (a la tasa de CETES vigente hoy), suficientes para comprar 4,450 computadoras al año. En poco tiempo podríamos transformar todos los centros comunitarios, todas las bibliotecas y todas las escuelas de todos los niveles de Coahuila en verdaderas infotecas. Los equipos podrían renovarse periódicamente, asegurando que las futuras generaciones tengan acceso al mismo beneficio sin afectar nuevamente el presupuesto.

Pero las consideraciones de largo plazo importan poco para quienes prefieren registrar favores en sus cuadernos.

Por eso este país no cambia. Desde muy temprano socializamos a los jóvenes bajo la lógica del intercambio de favores. Les mostramos que las leyes, los criterios contables, y la optimización de recursos pueden ignorarse cuando se trata de pedir y repartir favores con dinero público. Y a diferencia de las laptops que repartirán nuestros gobernantes, esa lección durará para siempre.

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ACTUALIZACION:

Es 14 de Noviembre, y por fin encuentro una nota sobre la licitación (en El Norte, requiere password). Acá mi opinión

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  • caterraxx

    Como siempre… excelente comentario… Es importante mantener un sentido crítico ante la andanada de medios oficiales que solo se dedican a aplaudir por descontado…

  • http://blog.deepakln.com Deepak

    One,
    Buena columna. Tengo un par de comentarios. Creo que el argumento sobre el clientelismo está claro. Hay muchas instituciones políticas que sobreviven con el intercambio de favores sin adelantar los derechos y beneficios ciudadanos de forma universal. En este caso, la entrega de computadoras parece seguir esa lógica a pesar de su aparente “universalidad limitada”—todos los estudiantes y docentes de X dependencia. Sin embargo, pienso que la opción que propones tampoco está exenta de artimañas corruptas y desencantos ciudadanos. El análisis costo-beneficio—dependiendo de cómo se define costo (vs. inversión) y beneficio (en función de quién o quienes)—puede terminar siendo igualmente desfavorable para las relaciones estado-sociedad. Algunos teóricos marxistas argumentan que el estado asistencial es problemático pues mantiene el capitalismo vivo artificialmente y crea unos lazos profundos de dependencia. No creo que la clave está en derrumbar el sistema de beneficios públicos, todo lo contrario. El punto es que cualquier tipo de intercambio de beneficios entre el estado y los ciudadanos corre el peligro de convertirse en una oportunidad para fomentar lazos de clientelismo y dependencia. La clave no está en mirar el asunto desde el punto de vista puramente presupuestario. Creo que el asunto es uno de gobernabilidad y gobernanza, dos dimensiones de lo político que se alteran con espacios para la disensión y con debates colectivos sobre lo que significa costo y beneficio en Coahuila. Tu trabajo periodístico es parte de ese proceso. Creo que la clave está en que los jóvenes que reciban máquinas comienzen a bloguear, tuitear, enviar cartas y hacer reclamos más profundos a todos los niveles de poder. De esa manera la entrega de un beneficio se puede convertir en instrumento de cambio (o de lucha). Siga pa'lante compadre

  • Francisco Aldama

    Hola Onesimo:
    Estoy de acuerdo con lo que comentas. Además, la entrega de Lap Tops no se realiza siguiendo lógica alguna, lo cual refleja caracter clientelar de viejo cuño de esta organización. No sabemos si estos equipos se les entregan a estudiantes que realmente los necesitan o bien se duplican. Además, la entrega no está atada a nada… como mejorar el promedio, aumentar la productividad, etc.
    Saludos

  • oneflores

    Deepak, gracias por tan buen apunte y por añadir al debate. Aclaro un par de cosas. Uno, el programa -hasta donde se ha ventilado- no implica la construcción de un derecho (es decir, es una transferencia por única vez que privilegia a esta generación de estudiantes sobre los futuros, y a los estudiantes de algunas instituciones sobre el resto de la población). Por lo tanto su universalidad limitada es muy muy limitada. Tan limitada, que en caso de un país como el mío, raya en la iniquidad. Dos, aún si asumimos como “universal” el hecho de que el beneficio se de a “todos los estudiantes y docentes de x dependencia”, me parece difícil defender la propuesta bajo la lógica del “universalismo limitado” (pienso en el argumento de Theda Skopol). Dicha idea tiene justificación cuando hablamos de políticas de combate a la pobreza, donde el “universalismo” es una herramienta para ampliar la base de apoyo del programa y para disminuir la estigmatización de los beneficiarios. El mejor ejemplo es el “social security” de los Estados Unidos, que al ampliar los beneficios a la totalidad de la población garantizó su supervivencia, aún en la época de Reagan.

    En este caso esa lógica no funciona. Dar las computadoras como un beneficio “universal” implica una concepción muy reducida del “universo”. Cada laptop para un estudiante de educación superior (una minoría relativamente afortunada) implica menos recursos para atacar la pobreza extrema y para combatir el crimen que hay en México. Y en todo caso, no hay dinero para mantener el programa de forma permanente. De hecho, este programa es una clara transferencia de los pobres (que pagan impuestos) a una minoría que si bien tiene necesidades, forma parte de una elite educada que ya recibe un importante subsidio educativo.

    Quizás si hay una lógica Skopoliana atrás del proyecto: “Targetear” los beneficios del gobierno a la minoría educada para obtener su apoyo político. La diferencia es que Roosevelt amplio los beneficios de los pobres para INCLUIR y PROTEGER a la clase media. Moreira da un beneficio a la clase media A COSTA de alternativas que podrían beneficiar a los menos afortunados.Tres, concuerdo que las evaluaciones basadas en estudios costo beneficio se prestan a manipulaciones e injusticias. Pero al menos permiten una discusión acerca de las premisas de valoración que son utilizadas (como dices, la forma en que evaluamos los “beneficios” y los “costos” está abierto a diversas interpretaciones). En sitios más democráticos, la discusión sobre estas premisas forman parte de una práctica habitual. En Coahuila, no hay tal debate. Primero el Gobernador lo anuncia a los estudiantes como un hecho consumado, y después se le pide a los Legisladores que ajusten su presupuesto. Yo estaría dispuesto a apoyar un programa como este, si partieramos de un proceso deliberativo en el que la sociedad coahuilense dijera que valora esta opción de gasto sobre otras alternativas.

    Cuatro. Se que la discusión no puede ser enteramente presupuestal, pero ponerle números al argumento ayuda para dimensionar el asunto. Claro que me parece buena idea que cada joven tenga su propia computadora. Pero me hace ruido que esto sea tan prioritario como fondear todo el esfuerzo de desarrollo social (medido por el presupuesto total de la Secretaría del ramo), particularmente cuando hay alternativas más sostenibles y más equitativas para acercar la tecnología al estudiantado.

    Cinco… no puedo sino sumarme a tu último comentario. Creo que das en el clavo, y demuestras una de las más grandes debilidades de mi argumento. No es tan fácil comprar la simpatía de un individuo (espero), particularmente de uno joven y educado. Comparto la esperanza que dentro de todas sus fallas, el reparto de computadoras sirva para empoderar a una generación más libre y crítica. Espero, de corazón, que los universitarios tomen las máquinas como un medio para ejercer su ciudadanía, y no como un anticipo a cambio de su voto… pero no deja de ser sospechoso que este apoyo se anuncie a unos días de la elección del rector de la UAC y a solo meses que empiece el proceso sucesorio de la gubernatura.

    Creo que la discusión merece unas cervezas compañero. Más allá de las particularidades de mi tierra, podemos discutir sobre la diferencia entre la colonización clientelar de las élites educadas y las políticas sociales de universalidad limitada.

  • http://twitter.com/makiomilano Mario Fernandez

    Realmente que triste, en verdad no sé porqué la ‘gente’ no hace nada en Coahuila. Bien aprendimos el truco de los españoles con los espejitos por oro. Qué verguenza que un aspirante a dirigir el PRI o México salga con estas jaladas, realmente me preocupa más el gasto y el origden de donde se pagará dicha licitación.