2010
Caminar como la gente
Encabezados, Infraestructura, VanguardiaEstoy de acuerdo en que las ciudades de Coahuila requieren de obras viales. Como repetidamente señalan nuestras autoridades, los niveles de congestión vehicular se han incrementado, y los ciudadanos pierden mucho tiempo cruzando su ciudad de un lado a otro. Sin embargo, decir que la construcción de algunos puentes y avenidas son necesarios no equivale a decir que este tipo de obras bastan.
Saltillo sumará 34 puentes vehiculares en esta administración, incluido un distribuidor vial de (cuando menos) $900 millones de pesos. En Torreón, la llegada del PRI a la alcaldía coincidió con la liberación de cuantiosos recursos para terminar los 10 puentes del Sistema Vial Revolución. En Piedras Negras y Monclova se preparan anuncios similares.
Así como el martillo le ve cara de clavo a cualquier problema, nuestros gobernantes le ven cara de puente a cualquier intersección vehicular.
Pero, ¿cuál fue la última inversión pública de nuestro estado en materia de transporte público? ¿Qué fue del tren suburbano de Saltillo, anunciado por el Gobernador el día 30 de enero de 2008? ¿En qué quedó la promesa del alcalde de modernizar el servicio de transporte urbano? ¿Por qué ninguna ciudad coahuilense cuenta con un plan de movilidad no motorizada, como ya tienen Guadalajara, Chihuahua y Culiacán? ¿Por qué tampoco han aprovechado los recursos del Programa Federal de Apoyo al Transporte Masivo del Fondo Nacional de Infraestructura, como ya hicieron cerca de 15 ciudades del país?
Nuestras autoridades pretenden resolver el problema de movilidad urbana a base de una estrategia única: construir más y más infraestructura vial. Dicha ruta es tan cuerda como atacar el sobrepeso comprando pantalones más anchos.
Lo que es peor, los grandes proyectos de desarrollo urbano –como el suburbio estudiantil en Arteaga y el suburbio industrial en Derramadero- fueron diseñados sin considerar que la única manera eficiente de acceder a ellos es viajando en automóvil. Los 5,000 estudiantes y profesores que viajarán 13 kilómetros al este hasta la nueva Ciudad Universitaria, y los 10,000 trabajadores que recorrerán 23 kilómetros al sur para laborar en el “Valle Chrysler”, cuentan con pocas alternativas para desplazarse hasta allá. Ambos proyectos están en marcha, y sin embargo las autoridades han dicho poco sobre como pretenden acomodar esta demanda adicional de viajes sobre nuestras calles.
¿Cuál es la idea? ¿Que los universitarios se transporten en coche, congestionando los nuevos puentes de Fundadores, o que se vayan a vivir a Arteaga, acelerando la perdida de densidad en Saltillo? ¿Que las empresas de Derramadero continúen proveyendo transporte a sus empleados, o que estos se muden a un lugar todavía carente de servicios públicos? Estas parecen ser las únicas opciones sobre la mesa, pues no existe estrategia de transporte público asociada a estos proyectos.
Lo que si anunciaron nuestros funcionarios hace poco es la construcción de ocho puentes peatonales en Saltillo. Peor es nada, dirán algunos, pero lo cierto es que el simple anuncio demuestra quien tiene prioridad en nuestra capital. La premisa del gobierno es reveladora: El peatón es quien debe modificar su recorrido y subir escaleras, para que el automovilista pueda ahorrarse un semáforo. Curiosamente, en las ciudades donde verdaderamente se toma en cuenta a los peatones, no existen los puentes peatonales.
Es un tanto paradójico que el gobierno “de la gente”, ignore de una manera tan evidente a “la gente” que no usa el automóvil.
No es poca, por cierto. En nuestro país, aproximadamente el 80% de los viajes se hacen en transporte público, y no debe sorprender que el 20% que viaja en automóvil corresponda al segmento más rico de la población. Curioso esquema el coahuilense. Los impuestos de todos se utilizan para que unos cuantos circulen con mayor velocidad. Y mientras tanto los camiones están en pésimo estado, las nuevas avenidas no tienen banquetas y no hay un solo kilómetro de ciclopistas. Solo los coches tienen permiso de circular sobre las magnas obras de infraestructura vial de este sexenio. Es como si el gobierno hubiese renunciado a la posibilidad de dar alternativas de movilidad a la ciudadanía.
El anuncio que grabó Ernesto Laguardia para el Gobierno del Estado resume este asunto bastante bien. En el texto, la frase: “Coahuila, el lugar que camina al ritmo de la gente”. En la foto: un puente con carros y sin peatones.
Un mensaje clarísimo: O circulas en automóvil, o no “caminas” como la “gente”.
Etiquetas: Coahuila, Infraestructura


\"Soy pesimista sobre las probabilidades... soy optimista sobre las posibilidades\". -Lewis Mumford




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