2010
Peor el caldo que las albóndigas
Coahuila, politicas publicas, VanguardiaPor Onésimo Flores y Carlos González Barragán*
La propuesta de reforma fiscal del Gobernador de Coahuila tiene elementos revolucionarios. Propone reducir la tasa del Impuesto al Valor Agregado al 10% y establecer una tasa única del 15% para el Impuesto sobre la Renta. Además ofrece transferir la responsabilidad recaudatoria y el control sobre el gasto de estos impuestos a los gobiernos locales, asignando el IVA a los municipios y el ISR a los estados. Según Moreira, la Federación puede absorber el golpe recortando su burocracia, y los gobiernos locales podrán balancear sus finanzas con estos recursos. Suena bien, pero para evaluar ambos postulados necesitamos revisar los números.
Sacar estos recursos del Presupuesto Federal implica una reducción de ingresos de 1,200 miles de millones de pesos anuales. Si los estados recaudan estos impuestos a las tasas propuestas por Moreira, obtendrían menos de dos terceras partes de esta cantidad. El déficit generado -482 mil millones de pesos- equivale a eliminar de un plumazo el presupuesto anual de dieciséis estados del tamaño de Coahuila. Se puede argumentar que las tasas más bajas estimularán la economía, pero esto nunca sería suficiente para compensar el faltante.
¿Dónde vamos a abrocharnos el cinturón?
El Gobernador no ha dado detalles. Si desaparecemos las Secretarias de Función Pública, Reforma Agraria y Turismo ahorraríamos sólo $11 mil millones de pesos. Si eliminamos el Poder Legislativo y el IFE dejaríamos de gastar 18 mil millones. Recortar todo el presupuesto de la Presidencia, PGR, Sedesol, Salud, Semarnat, Segob, Hacienda, Defensa y Marina permitiría un ahorro de apenas $336 mil millones más. El Programa Carretero vale $39 mil millones (incluidos $1,197 para Coahuila), el Fondo para Zonas Metropolitanas asciende a $7,500 mdp (incluidos $391 para la Laguna y $50 para Saltillo), y el Programa Oportunidades nos cuesta $63 mil millones. ¿Eliminamos todo lo anterior?
Suponiendo que hacerlo fuese factible y deseable, habría que despejar algunas dudas.
¿Cómo lograremos que las administraciones que cobran mal el predial cobren bien el IVA? ¿Qué hay de la equidad? Quitarle cien pesos a un pobre es mucho más doloroso que quitarle mil a un millonario. ¿Realmente queremos una tasa de ISR que trata igual a los desiguales? Si el Gobierno Federal ya no tendrá dinero ¿como cerramos la brecha entre estados ricos y pobres? Y hablando de pobres, ¡pobres contadores! En vez de lidiar únicamente con el SAT tendrán que entenderse con autoridades fiscales de 32 entidades federativas y de cerca de 2,500 municipios. ¿Dónde queda la simplificación?
Aunque si somos egoístas…
Lo único que debría importarnos a la hora de evaluar el Plan Moreira es su efecto sobre las finanzas del estado. Según la Ley de Ingresos vigente, Coahuila espera recibir este año $20,200 mdp vía “ingresos y aportaciones federales”. De aprobarse el Plan Moreira, estas transferencias dejan de tener razón de ser. Finalmente, solo existen porque en 1978 se firmó el Convenio Nacional de Coordinación Fiscal en el que los estados cedieron a la Federación las potestades tributarias que les serían devueltas. ¿Podemos sustituir este monto con lo que recaudemos de IVA e ISR?
Aparentemente no. De acuerdo con datos del Centro de Estudios de Finanzas Públicas, en el 2009 los coahuilenses pagamos $15,500 mdp por estos impuestos. Es decir, Coahuila enfrentaría su propio boquete financiero, ¡aún sin reducir tasas! Aunque sorprenda, no mandamos más en impuestos que lo que nos devuelven. La mayor parte de los recursos que envía la Federación a los estados no viene de fuentes tributarias, sino del petróleo. Y ese no es mas coahuilense que yucateco.
Nuestra recaudación es además relativamente baja por dos razones. Las grandes empresas manufactureras como Peñoles y GM pagan ISR donde están sus domicilios fiscales y no donde están sus fábricas. Dado que el DF recauda el 60% del ISR nacional, Ebrard estará feliz con la propuesta moreirista. Además, el IVA esta plagado de exenciones. Ya se cobra al 11% en la frontera, y las importaciones y exportaciones bajo el esquema de maquila (que es muy común en Coahuila) tienen tasa cero.
Queremos ser claros. El diagnóstico del Gobernador no es equivocado.
Coahuila es un perdedor neto bajo el actual esquema de coordinación fiscal, particularmente al consideramos su aportación al PIB. Los gobiernos locales si requieren mayor autonomía financiera, y los diferentes órdenes de gobierno deberían compartir la responsabilidad de cobrar impuestos. Sin embargo, el Plan Moreira no resuelve el problema, y podría profundizarlo.
Cuidado; a veces sale peor el caldo que las albóndigas.
* Carlos fue mi compañero en la Maestría. Actualmente trabaja como instructor asistente del curso “Complex Budgeting and Financial Management” en la Escuela Kennedy de Gobierno de Harvard. Pueden contactarlo en carlos.barragan@hks.harvard.edu
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