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16 Feb
2010

A propósito del Cacerolazo

Coahuila

Esta semana hubo una importante movilización en Saltillo para protestar contra el alza de precios y contra “la errática política económica” del Presidente Calderón. Para los que no son de mi tierra, aquí está un breve video-resumen del Vanguardia:

Me llamó la atención encontrar pocas notas sobre el suceso en las páginas de opinión de los periódicos de la localidad… hasta que abrí mi correo electrónico, y encontré este texto de Mario Dávila Flores. Lo reproduzco aquí completo, tanto por la reelevancia del tema como por la agudeza del autor.

¿Y a ustedes, qué les pareció el evento?

El Cacerolazo
Por Mario Dávila Flores

(columnista invitado)

El motivo oficial o declarado de la marcha y concentración de protesta organizada– ignoramos a que costo– por el PRI estatal, fue protestar en contra de la política económica del Gobierno Federal, y en especial, contra el Presidente Felipe Calderón. Cuando hablamos de política económica, nos referimos a sus dos componentes: la política fiscal y la política monetaria, así que conviene pasar una revista a la situación que impera en México en estos dos pilares de la conducción económica del país.

Política Fiscal.

Su diseño, implementación y ejecución corresponden al Gabinete Económico, siendo esta política liderada por la Secretaría de Hacienda, sin embargo, muchas de sus determinaciones principales pasan por la aprobación del Poder Legislativo, como es el caso del Presupuesto Federal, que es una de las principales herramientas de la política fiscal, y que tiene que ser aprobado por el Congreso, lo cual significa que existe una corresponsabilidad entre los poderes Ejecutivo y Legislativo.

¿Cómo podemos caracterizar la política fiscal de México en este momento? Destaca desde luego su orientación al equilibrio, pues el tener un déficit presupuestal de alrededor del 2% del PIB se compara muy favorablemente con los indicadores de un gran número de países, entre los que se encuentran los más desarrollados del mundo, como: Estados Unidos, los de la Unión Europea, con algunas excepciones, y varias naciones asiáticas como Japón e incluso China, cuyo rasgo fundamental, son los elevados desequilibrios fiscales que presentan.

En efecto, se trata de porcentajes deficitarios de dos dígitos, y que están provocando sacudidas en los mercados mundiales, con manifestaciones preocupantes en Grecia, España, Portugal, Irlanda e Italia, por mencionar a los más vulnerables. En México, ese no es el caso, gracias al manejo eficiente y prudente de las finanzas macroeconómicas, y pese al agotamiento del recurso petrolero, ya se están contemplando nuevas alternativas, entre las que se incluye una verdadera reforma fiscal, para mantener el equilibrio en las finanzas públicas.

Si contamos con finanzas sanas, ¿cuál es entonces el sustento de la crítica de los priístas de Coahuila a dicha política? Objetivamente no hay razones para entender tal protesta, sin embargo, se manejaron otros argumentos como son el desempleo y el mentado gasolinazo. Respecto al primero de ellos, su magnitud creció efectivamente a raíz del desplome de la demanda en los Estados Unidos, pero incluso, el desempleo en México, que ronda el 5% está por debajo del que prevalece en la Unión Americana y en Europa. Además, ¿se puede culpar al Presidente de la República o al Secretario de Hacienda, de la dependencia de nuestras exportaciones? ¿Constituye lo anterior una responsabilidad exclusiva de ellos dos?

Pues bajo el mismo argumento, existen varios gobernadores en cuyas entidades hay una gran dependencia de la industria automotriz, la que al desplomarse en Estados Unidos, disparó el desempleo en sus respectivos estados. ¿Se les puede culpar también a ellos del aumento en el desempleo?

Finalmente está el famoso y magnificado gasolinazo, cuyo incremento oscila alrededor del dos por ciento, y que incluso estos aumentos de precio no son suficientes para evitar el subsidio a los combustibles, que ascienden a 35 mil millones de pesos al año; además estos ajustes de precios significan mayores ingresos para los estados. Quienes abogan por el subsidio total a las gasolinas, pretenden ocultar la realidad: este producto tiene un costo de producción, que se debe pagar, ya sea vía nuestros bolsillos de manera directa, o indirectamente cuando el gobierno lo subsidia.

La Política Monetaria.

Este segundo componente de la política económica tiene como objetivo preservar la estabilidad monetaria, combatiendo la inflación, estando a cargo del Banco de México, cuyo órgano máximo de autoridad es la Junta de Gobierno, siendo su representante el Gobernador de la institución. Pese a la burbuja inflacionaria de los primeros meses de este año, que tanto el PAN como el PRI contribuyeron a formar, las proyecciones apuntan a una inflación anual del orden del cinco por ciento. Nada comparable por ejemplo, con la que trae Hugo Chávez en Venezuela.

¿Por qué tanto escándalo de los tricolores? Se les olvidó acaso, cuando en los sexenios de Echeverría, López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, llegamos a tener tasas de inflación superiores al 150%, y le quitamos tres ceros al peso. Hagan un poco de memoria. Y si hoy con una inflación del cinco por ciento, movieron 20 o 30 mil gentes, proporcionalmente, con una inflación del 150% debieron haber movilizado cerca de 900 mil en su momento, lo que desde luego no hicieron por obvias razones.

Por lo tanto, y pese a los pataleos sin sustento, en materia monetaria por suerte tenemos una razonable estabilidad, lo que significa que aquí tampoco existen motivos reales para cuestionar la política económica. En consecuencia, a falta de argumentos objetivos, se puede pensar que el famoso cacerolazo fue ante todo una manifestación de poder comarcano de carácter eminentemente político.

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  • http://wwwlagoteradelosdias.blogspot.com Srita.Melancolia

    No defiendo el cacerolazo (ni siquiera estaba enterada de que andan copiando estrategias del repertorio argentino para llamar la atención pública), pero tampoco estoy de acuerdo con el artículo, que cuando uno lo lee piensa que “ay carajo, si lo están haciendo tan bien como el Dr. Mario Dávila afirma, entonces por qué nos va tan mal?”, será acaso que alguien nos lanzó un embrujo anticrecimiento económico? Porque ése es el punto, que México no crece (y nooo, no se debe sólo a la crisis de Estados Unidos, casi casi podemos hablar de otra “década perdida”, puesto que en los últimos años el crecimiento del PIB ha sido por demás insuficiente). La política monetaria y la política fiscal son HERRAMIENTAS que el gobierno tiene para generar crecimiento, no son metas por sí mismas. Pasa que el modelo económico neoliberal (con sus recetas de nulo déficit fiscal, y nada de inflación) está agotado. Es cierto, eso no se va a resolver mediante manifestaciones hechas más para atraer los proyectores que para otra cosa, pero tampoco con opiniones de economistas acríticos que insisten en aferrarse a lo que fue, lo que ya no es.

  • Roberto MAldonado

    Me llaman la atención las criticas y las personalidades de dos personajes que aparecen en este blog, tanto Mario Dávila como Onesimo Flores, no tienen autoridad moral para enderezar ninguna critica. Ambos vivieron del presupuesto durante muchos años, en el caso de Onesimo se benefició primero su familia y luego él, entonces que e lo que los motiva a criticar con el higado de por medio, sin duda que ahora no son beneficiarios de las prebendas del Gobierno, Onesmio ya no puede firmar notas a nombre del Instituto de la Juventud, ni le pueden pagar del erario estatal sus costosos viajes e inventadas maestrias en escuelas patito, su Padre al igual que él siempre han sido unos lacayos del poder, para tener la lengua larga ha que tener a cola corta.

  • http://www.ciudadposible.com Onesimo

    @ Srita Melancolía:

    Muchas gracias por el comentario. Estoy de acuerdo, México no va bien, y hay que revisar el modelo económico. Pero para ajustar el rumbo no hace falta regresar a los excesos populistas del pasado.

    @ Roberto:

    Tienes el derecho a tu opinión, aunque desafortunadamente atacas al mensajero y no al mensaje. No dices nada sobre los argumentos del Dr. Dávila, por lo que supongo que los suscribes y que estas de acuerdo.

    Te hago solamente tres aclaraciones. A) Efectivamente fui funcionario del Gobierno Estatal, y “firme las notas a nombre del Instituto de la Juventud”. De hecho, esa fue mi chamba durante 4 años, como Director de la dependencia. A eso llegan mis “largos años” en el Gobierno. B) El Instituto de la Juventud nunca me pagó ni costosos viajes ni maestría alguna. Mis estudios de posgrado -maestría y doctorado- fueron (y están siendo) pagados por el BID, la Fundación México en Harvard, la Fundación Brockman, el Conacyt y el MIT. Tengo un crédito en el Banco de México que todavía estoy pagando. Todos estos apoyos fueron obtenidos vía concurso público, y las convocatorias están abiertas a cualquiera. Puedes estar tranquilo. El Gobierno de Coahuila no me dió ni para las cocas, porque de hecho no tiene ningún programa formal de becas en el extranjero. Creo que ahora si mandan con cargo al erario y sin mediar concurso estudiantes a Washington y a Cuba, pero no a estudiar maestrías. Quizás estudien diplomados, y no se si sean patito. C) Eres libre de decir lo que quieras de mi padre y de mi familia, pero para llamarlos “lacayos del poder” deberías presentar alguna evidencia que trascienda al insulto barato.