2010
De como domesticar a la sociedad civil
Encabezados, Política y ciudadanía, Vanguardia
Según las autoridades estatales, el escándalo que rodea al “Monedero de la Gente” forma parte de una estrategia perversa de los “señoritingos y braguetas persignadas del PAN“.
Llámeme loco, pero yo más bien pienso que el tema compete a la sociedad civil en general.
¿Por qué es “partidista” pedir una explicación respecto del 20% de duplicaciones que registra el padrón de este programa? ¿Por qué es “inmoral” cuestionar que dicho programa sea manejado por la oficina de gestoría del despacho del Gobernador y no por la dependencia facultada legalmente para atender a la población vulnerable del Estado? ¿Qué tiene de malo solicitar los nombres y apellidos de quienes reciben estos apoyos? O dicho de otra forma, ¿Desde cuando el desorden administrativo, el posible uso político de los recursos públicos y la opacidad de nuestro Gobierno compete exclusivamente a los panistas?
Sin embargo, hay algo de razón en el argumento oficial. Mas allá de los liderazgos panistas, han sido contadas las voces que han planteado públicamente estas preguntas. ¿Dónde quedó la voz tronante de la Cámara de Comercio de Saltillo? ¿Qué fue del liderazgo moral del Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada? ¿Dónde está la sociedad civil?
En otras épocas, asuntos más triviales que el Monedero-gate hubiesen detonado una gran movilización por parte de los líderes de opinión en Coahuila. Ahí estarían los directivos de las cámaras, los grandes empresarios y los presidentes de las ONGs organizando protestas y pagando desplegados exigiendo explicaciones puntuales a nuestros funcionarios. En lugar de susurros y rumores, habría cuestionamientos fuertes, claros y de frente.
Pero el silencio ya no sorprende.
Hoy Coahuila es feudo de los Moreira, un sitio donde la sociedad civil se ha vuelto tímida, y en algunos casos hasta cómplice. Pocos levantaron la voz cuando diversos medios del estado perdieron misteriosamente su vocación crítica para convertirse en cajas de resonancia del aparato propagandístico del Estado. Pocos chistaron cuando los organismos autónomos –como el IEPCC, el Tribunal Electoral y el ICAI- vieron acotada su independencia. Pocos se rebelaron cuando el grupo en el poder ordenó a los alcaldes de las principales ciudades del estado renunciar anticipadamente a su compromiso con los electores. Y los ejemplos abundan. En el Coahuila del siglo XXI, el gobierno puede posponer sus pagos a proveedores, continuar con una politica agresiva de endeudamiento y dejar sin presupuesto operativo a muchas dependencias gubernamentales, sin que estas decisiones –oportunas o no- generen un sana discusión ciudadana.
Ante nuestra creciente complacencia, la familia Moreira se ha convertido en dueña y señora de la política coahuilense y hoy no trina ni un chilero en un poste sin que ellos lo autoricen. Pero lo sorprendente no es que el Gobierno teja fino en su estrategia de operación política, sino que esta resulte tan barata. Para granjearse a algunos ha bastado mencionarlos en un libro, o brindarles un homenaje, o becarlos para viajar a Cuba o Washington. Otros guardan silencio para proteger la carrera política de un hijo, o algún contrato con el gobierno. Quizá las instituciones salgan más caras, pero parece que también tienen precio. ¿Habrá alguna relación entre las donaciones de terrenos para edificios de algunas Cámaras y su conspicuo silencio? Y el recién anunciado Cristo de $40 millones de pesos para el Parque las Maravillas, ¿no es parte de una estrategia de acercamiento con destacados miembros de la jerarquía eclesiástica?
El silencio preocupa, pues anuncia lo que está por venir.
Sin reparar en ello, transitamos de una democracia incipiente a un mundo de autómatas, donde el contraste de opiniones y la formación de criterios independientes es cada vez más escaso. En este Coahuila Orwelliano, el Gran Hermano opera sin contrapesos y puede darse el lujo de leernos en voz alta esa cita terrible de la novela ¨1984¨:
“No nos contentamos con una obediencia negativa, ni siquiera con la sumisión más abyecta. Cuando por fin te rindas a nosotros, tendrá que impulsarle a ello tu libre voluntad. No destruimos a los herejes porque se nos resisten; mientras nos resisten no los destruimos. Los convertirnos, captamos su mente, los reformamos. Al hereje político lo traemos a nuestro lado, no en apariencia, sino verdaderamente, en cuerpo y alma. Lo hacemos uno de nosotros antes de matarlo”.
O en términos más llaneros: La sociedad civil está siendo domesticada.
Por eso nuestros gobernantes pueden andar con las braguetas desabrochadas, y no hay quien les diga nada.

\"Soy pesimista sobre las probabilidades... soy optimista sobre las posibilidades\". -Lewis Mumford



