2009
Un 2009 para olvidar
Vanguardia
Abrimos las cervezas y brindamos. Platicamos de los hijos, del clima y de aquellos tiempos. Teníamos mucho sin vernos, y sin embargo agotamos los temas de rigor demasiado pronto. ¿Sabías que a fulanito lo están molestando? Aprendo rápido que “molestar” es la manera amable de decir “extorsionar”. Con esa pregunta, la reunión relajada se transforma en terapia grupal. Uno a uno los asistentes presentaron sus anécdotas: El robo del coche, el intento de secuestro, la balacera en el barrio, la extorsión telefónica. Hablamos pues, del tema del año: Nuestro profundo miedo.
La ocasión me recordó aquellos campamentos de niño, donde todos intentan contar la historia más terrorífica frente a la fogata. Excepto que estas historias son reales. Sus víctimas son nuestros amigos, familiares y vecinos. Quizás México no sea un estado fallido, pero lo cierto es que habitamos en una permanente nota roja. Solo una mente perversa como la de Tarantino podría imaginar un homicidio masivo como el ocurrido hace días para vengar la muerte del capo Arturo Beltrán. Pero en México esa nota ya no sorprende, pues es solo el último episodio de una novela sin fin.
Intento repasar el 2009. El 22 de Enero supimos de Santiago Meza, “El Pozolero”, quien aceptó haber desecho en sosa cáustica a más de 300 personas. En Febrero las autoridades descubrieron una narcofosa con 19 cadáveres en Arteaga. En Marzo los habitantes de San Patricio descubrieron que eran vecinos del “Canicón”, uno de los criminales más buscados en México. En Mayo escuchamos en cadena nacional a “Los Caletri”, una banda de asaltantes y violadores del Estado de México. El 5 de Junio nos conmocionamos con la muerte de 48 niños en un incendio en una guardería de Hermosillo.
Septiembre fue particularmente violento. El día 8 se enfrentaron a balazos policías municipales de Torreón y agentes de la PFP. El día 15 unas granadas interrumpieron la ceremonia del Grito de Independencia en Morelia. El día 18 vimos el video de la balacera en la estación del Metro Balderas. En Octubre el líder menonita Benjamín Le Barón fue asesinado en Chihuahua, en represalia por organizar un movimiento para no pagar rescates a secuestradores. Ayer mismo fue baleada una unidad del transporte público tripulada por 16 personas en Ciudad Juárez, confirmando que el ciudadano común ya no es víctima circunstancial. Hoy todos somos un blanco potencial.
Las buenas noticias llegan a cuentagotas, y frecuentemente no gracias a los esfuerzos del Estado. Por ejemplo, este mes sentenciaron a los secuestradores de Hugo Wallace. Fue su madre, y no las autoridades, quien estuvo detrás de este suceso. Con su propio tesón y recursos, se negó a aceptar el cierre del caso: Investigó por su cuenta, reunió las pruebas, encontró a los culpables y cuando la autoridad no reaccionó, publicó sus identidades en anuncios espectaculares. Otros casos, como el de Eduardo Gallo en Cuernavaca, Alejandro Martí en el DF y Luis Horacio Salinas en Saltillo, demuestran como el ciudadano común debe convertirse en héroe de película para encontrar justicia. Y lo cierto es que pocos tienen el hígado y los recursos necesarios para seguir sus ejemplos.
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Etiquetas: crimen, delincuencia

\"Soy pesimista sobre las probabilidades... soy optimista sobre las posibilidades\". -Lewis Mumford




Otros sucesos -los crímenes no resueltos, los ordinarios, los anónimos- desaparecen de la memoria colectiva con mayor rapidez. El robo de tu radio no levantaría ni una ceja. Tiene que haber múltiples puñaladas para que un homicidio merezca más que una obscura mención en los medios. Tampoco quedan registrados los no-sucesos, todas aquellas cosas que dejamos de hacer por miedo. En este México evitamos caminar en las calles y convivir con extraños. Ahí están todos esos fraccionamientos con altas bardas y seguridad privada, y todos esos espacios públicos abandonados.
Poco a poco, comenzamos a celebrar la militarización de nuestras policías, los retenes continuos, el atropello a las garantías individuales. Hace un par de días Saltillo vivió un importante operativo de las autoridades para detener a un grupo de presuntos narcos. Cincuenta policías entraron a media decena de hoteles sin contar con una orden de cateo. En otros países, este hecho hubiese detonado una enérgica protesta, no solo de los empresarios y clientes afectados, sino del público en general. Sin embargo, aquí parece que no queda de otra. Vivimos en el lejano oeste.
Hoy termina un mal año. Ojala que se vaya sin despedirse y que no se le ocurra regresar.