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16 Dec
2009

El Gerente de Saltillo

Transporte, Vanguardia

El 16 de julio de 2008 publiqué aquí una columna titulada “La Oportunidad del Sustituto”. Fernando de las Fuentes acababa de renunciar a la Alcaldía de Saltillo para buscar una diputación local, y el Congreso del Estado estaba a unos días de nombrar a Jorge Torres como interino. Las expectativas sobre lo que podría lograr un bateador emergente eran bajas. Finalmente, el programa de obras de la ciudad ya estaba definido y los recursos disponibles al Ayuntamiento estaban prácticamente comprometidos. Quedaban sólo quince meses para gobernar, y tanto los medios como la ciudadanía estaban distraídos siguiendo las elecciones. Bastaría evitar hacer olas para que el paso de Jorge Torres por el Palacio de Coss fuese razonablemente exitoso. La receta era simple: administrar lo que estaba en marcha, evitar hacerle sombra al Gobernador, y garantizar una transición tranquila.

Sin embargo, las circunstancias que marcaron la llegada del ex-Secretario de Finanzas a la Presidencia Municipal representaban una rara oportunidad. Mientras que muchos alcaldes de México se sienten obligados a gobernar a través de encuestas y a tomar decisiones como si el mundo se acabara al finalizar sus mandatos, un interino puede actuar de forma más serena. Si no tiene aspiraciones electorales, puede tomar decisiones frías. Si no tiene libertad política o financiera para elaborar su propio programa de obras, puede concentrarse en preparar planes para el futuro. En lugar de decir adiós repartiendo concesiones y permisos, puede despedirse haciendo el trabajo de plomería que pocos políticos abordan. Decir que un alcalde interino es un gerente dista de ser despectivo. Para algunas decisiones es mejor contar con un gerente que con un político.

Paradójicamente las debilidades del interinato –tiempo limitado, falta de validación electoral y escasa flexibilidad presupuestal- crearon un inusual espacio de libertad en la toma de decisiones. Por ello para evaluar a Jorge Torres no podemos conformarnos con revisar su recién entregado Informe de Gobierno. Dicho documento está preparado para arrancar aplausos, y la oportunidad del sustituto es precisamente hacer cosas políticamente incorrectas. Además, evaluarlo así fijaría un estándar demasiado bajo. Finalmente las principales obras descritas en el Informe –tanto las que necesita la ciudad como las que no- se habrían cristalizado con Fernando o con Jorge o con cualquier otra persona al frente del Ayuntamiento. Eran órdenes del Gobernador.

¿Pero qué hizo Jorge Torres más allá de lo mínimo necesario? ¿Cómo aprovechó su oportunidad?

A la mente vienen dos iniciativas importantes, ausentes del Informe, que lo dejan bien parado en comparación con sus antecesores. Ambas habían sido recurrentemente pospuestas pues implican significativos costos políticos para quien las toma, mientras que sus beneficios solo podrán ser capitalizados por administraciones futuras. Hablo de sus acciones tendientes a combatir la especulación inmobiliaria, y de sus negociaciones con los concesionarios para modernizar el transporte público en la ciudad.

Todos pueden ver como hay céntricos terrenos baldíos, ya rodeados por infraestructura pública, cuyos propietarios siguen pagando impuestos a precio de finca agrícola. El crecimiento de Saltillo los ha enriquecido, sin que ellos contribuyan financieramente al desarrollo de la ciudad. Ajustar esos valores catastrales es indispensable, no solo para incrementar la recaudación, sino para reducir el incentivo de especular con la propiedad inmobiliaria. El alcalde interino evitó pasar la bolita. Cuando estos propietarios acudan a pagar su predial en el 2010, pagarán mucho más que este año. Y quien sea tesorero podrá agradecérselo a Jorge Torres.

También es urgente replantear el sistema de transporte público. No hay razón técnica que justifique el que nueve de cada diez rutas entren al centro de la ciudad, o que los pasajeros tengan que pagar un nuevo boleto al transbordar unidades. Es inconcebible que para encontrar un mapa de las rutas haya que entrar a la página de transparencia del municipio. Sin embargo modernizar el sistema implica también trabajar con los concesionarios y plantearles alternativas que no los condenen a la bancarrota. Dicho proceso implica tensiones y tiempo. Cuando el nuevo alcalde se siente en su silla, podrá ahorrarse un poco de ambas. No solo hay un plan para readecuar las rutas y mejorar el sistema de cobro, sino que este al parecer está consensuado con los concesionarios. Es un buen inicio.

Al menos en estos dos temas, el bateador emergente aprovechó bien la oportunidad. Jericó Abramo es afortunado. Lo antecedió un gerente y no un político.

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  • Paola

    Se agracede que esté algunas personas dejen un poco de lado la carrera política y se aventuren a impulsar estas iniciativas que tanto reclaman las ciudades. Está interesante esa estregia anti-especulación, me gustaría saber un poco más de su implementación. En Chihuahua, en lo último que me quedé fue escuchar al Secretario del Ayuntamiento diciendo que eso era "anti-constitucional" cuando hicimos la propuesta… Al final, sí quedó incluido en el nuevo plan de desarrollo de la ciudad… Lo que no sé es cómo le dieron seguimiento, sería bueno tener como referencia a Saltillo…