2009
Un Desarrollo Urbano al servicio de Saltillo
Planeacion Urbana, Vanguardia
En unos días los saltillenses elegiremos al alcalde de nuestra ciudad. Ganará Jericó Abramo , un candidato joven, ambicioso y con gran energía. La diferencia en votos será mayúscula, no solo porque el PRI cuenta con un buen candidato y con una maquinaria casi imbatible, sino porque el PAN se empeña en subestimar al ciudadano. En lugar de ofrecer contraste y nuevas ideas, la campaña del panista Oscar Mohamar se limita a invitar a “las reinas del hogar” a formar parte de una nueva red clientelar. Vaya estrategia: intentar ganarle al PRI replicando sus peores vicios. Mohamar tendría mejor suerte retando a Ana Guevara a una carrera de 400 metros. (Por cierto, les recomiendo el artículo de María Isabel Reyna al respecto)
Dado que Jericó será nuestro próximo alcalde, es oportuno comentar una de sus propuestas de campaña. Dice el candidato del PRI:
“Para que Saltillo tenga un crecimiento ordenado y eficiente, rediseñaré la operación de la Dirección de Desarrollo Urbano convirtiéndola en detonadora de nuevos proyectos de inversión”.
Da gusto observar a un candidato consciente de que gobernará bajo profundas restricciones presupuestales. Las participaciones federales han venido reduciéndose sistemáticamente, y los ingresos vía predial distan de ser suficientes para compensar el recorte. Jericó acierta en proponernos una reorganización administrativa y no una lista de grandes obras de infraestructura. Al evitar delirios de Shah Jahan, Jericó abre una formidable oportunidad para hacer un alto en el camino, revisar nuestras prioridades y re-imaginar el futuro.
La Dirección de Desarrollo Urbano es el mejor lugar para iniciar este proceso. Sin duda, la regulación de usos de suelo es la principal herramienta con la que cuentan las ciudades para orientar su crecimiento. Los permisos de construcción y los criterios que establece esta dependencia municipal impactan tanto los precios de la vivienda como los costos y calidad de los servicios públicos. Sus acciones y omisiones tienen un efecto determinante en la calidad de vida de quienes habitan la ciudad (¿has caminado en una calle sin banquetas?), y sus errores son casi imposibles de revertir (¿cómo construir una escuela en un fraccionamiento ya terminado?)
La ciudad necesita una Dirección de Desarrollo Urbano fuerte y bien pensada, pues el mercado inmobiliario tiende a producir un patrón de crecimiento ineficiente y desordenado. Al buscar maximizar sus ganancias, el desarrollador tiende a proponer fraccionamientos en la periferia, donde la tierra es más barata, incrementando los tiempos de traslado y la dependencia en el automóvil. Los espacios públicos – como parques, banquetas y canchas- escasean pues representan metros cuadrados que no pueden monetizarse. Además, la construcción privada genera obligaciones muy públicas –como recolección de basura y vigilancia policiaca-, que no siempre son consideradas como costos por los desarrolladores. A pesar de que vivimos en una economía de mercado, es evidente que debemos regular el derecho a la propiedad.
Por todo esto, es importante que el candidato clarifique lo que tiene en mente. “Rediseñar la operación de la dirección de desarrollo urbano” puede significar muchas cosas, y el diablo está en los detalles. El “rediseño” puede implicar dotarla de herramientas tecnológicas para comprender y orientar el crecimiento de la ciudad, fortalecer su músculo regulatorio para que pueda incentivar un uso más sustentable del espacio urbano y transparentar la manera en la que otorga sus permisos para brindar certeza a ciudadanos e inversionistas. “Rediseñar” también puede significar limarle los dientes, hacerla irrelevante, o formalizar su entrega a los intereses inmobiliarios. ¿En qué consiste la propuesta de Jericó?
Desgraciadamente el material que ha circulado la campaña carece de detalles. En su página web, Jericó observa que “alguien que va a construir, por ejemplo cien casas, puede tardar hasta un año para recibir el permiso de Desarrollo Urbano”. Ante esta inaceptable situación, Jericó ofrece que su administración autorizará dichos proyectos en un plazo no mayor a 24 horas. Entiendo como esta propuesta servirá para “detonar proyectos de inversión”, ¿pero contribuirá también para garantizar “un crecimiento ordenado y eficiente”?
Ojala que el candidato brinde más detalles antes de la elección. Saltillo no solo requiere de velocidad administrativa, sino también de decisiones bien tomadas. No solo necesita más construcción, sino mejores proyectos. La Dirección de Desarrollo Urbano es mucho más que un “detonador de proyectos de inversión”. También es el garante del tipo de ciudad que dejaremos a nuestros hijos.
Balancear ambos objetivos representa un reto mayúsculo. Jericó tiene frente a sí un extraordinario reto. Deseémosle suerte.
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Etiquetas: saltillo

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