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11 Sep
2009

Reacciones al artículo de ayer

Editoriales, politicas publicas

Recibo dos reacciones sobre mi artículo de ayer en Vanguardia.

Francisco Aldama dice –y dice bien- que  si los municipios quieren romper el vínculo de dependencia con los Estados y con la Federación, deberían comenzar cobrando lo que ya les corresponde:


“Los municipios NO INGRESAN recursos. Si te fijas en la encuesta de INDESOL INEGI la recaudación de impuesto predial es pésima, ya que depende de catastros viejos, obsoletos y con tasas de gravamen ínfimas. Lo mismo ocurre con los servicios públicos, los cuales en muchos casos tienen que ser subsidiados mediante otros ingresos (normalmente de la federación), lo cual a su vez crea distorsiones gigantes en esos mercados”.

Por su parte, mi amigo puertoriqueño Deepak Lamba Nieves (que por cierto mantiene un excelente blog), lanza las señales de alerta. Dar facultades a funcionarios municipales poco preparados puede causar un verdadero desorden:

“…creo que el otro lado de la moneda es el siguiente: cuántos municipios están capacitados para gravar nuevos impuestos, coordinar funciones importantes como la administración escolar, manejar proyectos públicos sin que el dinero desaparezca, etc. Si bien los municipios deben de ejercer mayores poderes y resposabilidades en la administración de lo público, muchos tienen que aprender a profesionalizarse. En Puerto Rico había un alcalde que le llamaban “El Amolao”; este hombre sólo hablaba de beber Heineken (que les llamaba “Palmolives”-como el jabón) y de una estatua de Cristobal Colón que llegaba al cielo (su supuesto gran legado-que nunca se dio). No me quiero imaginar al “Amolao” tomando decisiones con un pote de dinero más sustancial, y mucho menos decidiendo la política en las escuelas. Me imagino que en MX hay historias similares. ¿Cómo lidiamos con esto?

Coincido con ambos, hasta cierto punto. Es un hecho que hay un profundo rezago en la capacidad administrativa de los Ayuntamientos. Algunos no hacen su chamba –como dice Aldama-, y otros hacen estupideces sin rendir cuentas –como señala Lamda Nieves. Sin embargo creo que estos argumentos no deben descarrilar el análisis. El hecho de que enfrentar al mejor pitcher no justifica abandonar el turno al bat. Finalmente, no solo en los municipios se cuecen habas: También hay baja recaudación de impuestos federales, y conozco a más de un puñado funcionarios estatales que gastan en sus propias “Palmolives”.

El punto de mi artículo es sencillo: Para tener autonomía municipal, es indispensable tener autonomía financiera. Debemos crear los incentivos para que los municipios eficienten el cobro de predial, y debemos permitirles experimentar con otras fuentes de ingresos. La pregunta, como dice Deepak, es ¿cómo?

Aquí una idea, que aunque tiene muchos problemas técnicos, planteo con ánimo de iniciar un debate: Crear un menú de herramientas disponibles para los municipios -impuesto predial, impuesto al consumo, impuesto a cigarros, gasolina y alcohol y otras-. Cada Ayuntamiento decide cual mezcla de herramientas escoger. Para incentivar la recaudación, se condiciona la entrega de participaciones federales  a la recaudación local total. Así, el presupuesto municipal se diseña teniendo la capacidad de recaudación como parámetro principal. Los ciudadanos sabrían que las obras municipales dependen de sus impuestos, y los funcionarios sabría con quien tienen que quedar bien. Creo que con un mecanismo así, hasta “el Amolao” dejaría de pensar en su estatua de Colón, o cuando menos tendría que reducirle la estatura.

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  • Deepak

    La lógica del pareo parece ser idónea pero crea unos problemas de equidad tremendos. Aquellos municipios con familias más acaudaladas, que consumen más y tienen casas majestuosas, podrán acarrear mayores impuestos de consumo y propiedad que los enlcaves más pobres. Bajo la lógica del pareo, los municipios más prósperos se llavan una mayor tajada de los fondos federales y se institucionalizan unos mecanismos que favorecen a los más pudientes.

    El otro gran riesgo es que los gobernantes municipales se van a inventar nuevos impuestos a todo dar. Por regla general, los impuestos sobre el consumo (y otros similares) son sumamente regresivos. En otras palabras, el cantazo para los pobres es más grande. También se corre el riesgo de que cada impuesto tenga sus exenciones contributivas y ahí empieza el desmadre: administrarlos sería un caos. Una posible solución: un buen sistema de impuestos sobre la propiedad y patentes municipales. Si tienes una mansión pagas mucho más que un estudio. Si eres un negocio lucrativo, pagas un impuesto por volumen de ventas. La regla de oro debe ser la siguiente: base ancha, tasas bajas. Deben de haber muy pocas exenciones y tasas impositivas sensatas. Claro, que del dicho al hecho…

  • Onésimo Flores

    Esta es la conversación que deberían estar teniendo en el Congreso. Evidentemente, no hay fórmula perfectas; toda recaudación genera ineficiencia.

    Coincido en que el impuesto predial debe ser la principal herramienta . Finalmente, la tierra es más fácil gravar (no la pueden esconder). Sin embargo, depender en demasía de esta fuente de ingresos también tiene sus problemas. Por ejemplo, deja escapar al visitante o al viajero de paso o al ciudadano que no tiene propiedades. Todos ellos son una carga fiscal y no pagan predial. Esto reduce la base y obligaría a tasas demasiado altas — si es que se desea usar el predial para equilibrar la mezcla de ingresos municipio-estado-federación.

    Insisto en pedir la posibilidad de dar alternativas a los municipios. Mencioné la gasolina– pues finalmente los coches desgastan paviementos que tiene que reponer el municipio. Sin embargo todo el impuesto a la gasolina se va a México. Sugieres "patentes", que supongo que un impuesto al ingreso. En México no existen los impuestos al ingreso locales…

    Los dos riesgos que mencionas son correctos, y particularmente pensando en el primero escribí que mi idea "tiene muchos problemas técnicos". Habría que buscarle salida, por ejemplo, manteniendo una bolsa de participaciones federales mínimas para evitar o reducir los problemas de inequidad que mencionas. Por cierto, vale señalar que en México la educación no está financiada de manera local, precisamente por este tema.

    Pero el tema no acaba…