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23 Apr
2009

Para los que opinamos sin que nos corresponda

Política y ciudadanía, Transporte, Vanguardia

Hoy mi compañero de plana en el Vanguardia, Jesús Cedillo, hace referencia a un artículo que publiqué el 9 de abril. Al parecer considera que soy la persona incorrecta para decir algo correcto.

Dice Cedillo:

Si al académico que vive en Harvard no le convencen los puentes ni mucho menos el caótico transporte colectivo urbano de Saltillo (transporte que imagino, jamás ha usado en su vida); a este columnista (me defino como dijo Jaime Sabines: poeta y peatón), menos. Quien padece al insufrible transporte urbano es este columnista y peatón y a las pruebas me remito el día que se quiera (don Isaías Valdés, mi líder como usuario de este demoniaco transporte, puede dar fe). Pero, el académico que lleva ya varios años de exilio florido en los EU, tocó una fibra sensible en su pretérito artículo que vale la pena explorar en esta columna.

(Lee completo el artículo “Jorobas y Puentes”, de Jesús Cedillo)

Al respecto puedo decir que si he usado el camión (me acordé de cuando tenía que regresar de casa de mi novia antes de las 10 pm, para alcanzar la Ruta 10, o la 3, o de perdido la 13A, que me acercaban a mi casa). Sin embargo recibo el punto de Cedillo con agrado. Mi uso del camión, cuando estoy en Saltillo, dista mucho de ser cotidiano. Como miles en la ciudad, “escapé” del camión en cuanto pude pagar un coche. Lo cierto es que la ciudad que hemos construido en la última década, y la falta de interés gubernamental en el transporte público, no deja muchas alternativas para una movilidad eficiente. El coche en Saltillo es cada día menos gusto y más necesidad.

Los que pueden pagar una mejor opción escapan, como es posible escapar del parque público pagando un club, de la seguridad pública pagando un guarura y de la educación pública pagando una colegiatura. Y como la mayoría de los que escapan ya no sienten directamente el problema, dejan de opinar y de exigir, y pocos se preocupan cuando las prioridades del gobierno cambian.

Es es precisamente el problema. Que la mayoría de quienes no usan cotidianamente el camión en Saltillo -como yo- no se involucran, “porque no les corresponde”.

Por eso me da gusto que generadores de opinión -como el poeta Cedillo- le entren a promover este tema. Aunque no nos hagan caso al menos podemos hacer montón. Desde mi “exilio florido” (tan florido como puede pagar mi beca del Conacyt), lo invito a continuar escribiendo sobre esto.

Dice Cedillo:

¡Hey amigo Onésimo! Cuando andes en el pueblo te invito a un deporte extremo: abordar el Periférico o la ruta 18 Colonias. Firma antes tu seguro de vida.

Amigo Cedillo: ¡Acepto!

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  • Hola

    Yo fui peatón, usuario de tranporte público y de vez en cuando copiloto, si conseguía raid durante mis años mozos en Saltillo. Y opino: A los populeros les gusta que se vea el puente y el desnivel, pero al urbanista le gusta que sea vea al peatón bajandose del camion. Deberia de ser al contrario ¿o no?

    Ricardo Canales

  • Onésimo Flores

    @ Ricardo: pues si, parece el mundo de al reves. Aunque yo diría que tanto al populero como al urbanista les interesa una alternativa de movilidad más eficiente que la que está a su alcance.

  • ProfessorChaos

    definitivamente que no es viable abandonar a las rutas urbanas, mientras esten concesionadas de manera opaca a los priistas seguira la indiferencia del gobierno…

  • ProfessorChaos

    ?

  • Chuy Beto 1971-?

    como esta la historia de que ahora no tienes carro? saludos One