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15 Apr
2009

Alejandro Martí: redefiniendo el “si no pueden renuncien”

Política y ciudadanía, Vida de estudiante

Escuchando a Alejandro Marti en Harvard., originally uploaded by onesimo_flores.

El planteamiento de “si no pueden renuncien” me parece problemático. ¿Cuál es la métrica, o el criterio decisivo, tras el cual debe renunciar un político a su cargo? Ante la escalada de violencia, un gobernante puede defenderse diciendo que es precisamente su combate frontal a la delincuencia la que está sacudiendo al avispero. Las muertes, bajo esa óptica, son un criterio de eficiencia. Igualmente, la ausencia de violencia puede ser indicativa de complicidad, o peor aún, de la captura de las instituciones. ¿Quién se va a atrever a hacer desorden si la policía es controlada por los narcos?

La respuesta es un dilema. Si somos demasiado duros, podemos descarrilar una estrategia que tardará tiempo antes de dar resultados. Si somos demasiado laxos, pueden darnos atole con el dedo. En ese contexto, ¿cómo convertir el reclamo de “si no pueden renuncien” en algo más útil que una simple manifestación de descontento?

Con esta pregunta en mente asistí ayer a una convivencia con Alejandro Martí en Harvard. Hace unos meses, el rostro de este empresario se convirtió en el símbolo del sentir nacional, cuando sentado frente al Presidente y a los Gobernadores les reclamó la falta de resultados en el combate al crimen.

“Tan culpable es quien delinque como quien permite el delito”, les dijo en Los Pinos, así que “si piensan que la vara está muy alta, si piensan que es imposible hacerlo, si no pueden, renuncien, pero no sigan ocupando las oficinas de gobierno, pero no sigan cobrando un sueldo, porque eso también es corrupción”.

No era para menos. Todos los mexicanos con un televisor conocemos los detalles de la tragedia de su hijo. Pero lo importante no es su historia familiar, sino el hecho de que todos la sentimos tan cercana. Hoy hay muchos menos de seis grados de separación entre cada mexicano y un crimen grave. Por eso cuando el Sr. Martí salió a decir que ya basta, la gente no lo vio como miembro de una elite que exige para sí un trato privilegiado. Al contrario, Alejandro Martí se presentó como un mexicano cualquiera, tan vulnerable al crimen como el resto. Por eso México lo escuchó y lo aceptó como un símbolo. Por eso su “si no pueden renuncien” sigue resonando en todo el país.

Sin embargo ayer escuché a un Sr. Martí mucho más cauto. El movimiento ciudadano que está tratando de impulsar no coincide realmente con la retórica del “si no pueden renuncien”. Martí me dijo al finalizar el evento que el cambio de énfasis fue una decisión consciente, porque “un Estado sin instituciones no es Estado”. Fue claro al señalar que el reclamo de bajar la violencia a cualquier costo incrementa los incentivos del gobierno para negociar con el crimen, y claudicar en la guerra. Me gustó el matiz. Es cierto que necesitamos una ciudadanía crítica, activa y en guardia, pero también es cierto que no podemos derrotar al crimen debilitando al Estado.

Necesitamos a más Mexicanos como Alejandro Martí, dispuestos a involucrarse.

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