2009
Propuesta popular, pero populista
Vanguardia
El Diputado Federal por Saltillo, Jericó Abramo, manifestó su respaldo a la eliminación del impuesto sobre tenencia de vehículos. “No solo por ser un gravamen absurdo, ofensivo y nefasto, sino también porque la industria automotriz necesita incentivos para sobrevivir” (Vanguardia, 09/03/09). En la misma entrevista, el Diputado propuso eliminar el Impuesto sobre Automóviles Nuevos (ISAN) y reducir 30% el precio de la gasolina y diesel. Tan preocupado está por la perdida de empleos del sector automotriz, que poco falta para que solicite la inclusión del automóvil en la canasta básica.
Las medidas propuestas son obviamente populares, pero ¿servirán para proteger los empleos de los saltillenses?
Creo que no.
Para empezar, ninguno de los incentivos planteados beneficia al consumidor que vive en Estados Unidos. Los Norteamericanos no pagan la tenencia, no conocen el ISAN y no cargan gasolina en Pemex. Sin embargo compran dos de cada tres vehículos que producimos. O compraban. Hoy pocos especialistas proyectan ventas superiores a los 9 millones de vehículos en Estados Unidos en 2009. La industria tiene capacidad instalada para producir 20 millones de coches anuales, y por eso las fábricas están paradas
Es ingenuo creer que las armadoras responderán a la propuesta modificando significativamente sus planes de producción en México. Lamentablemente, el mercado nacional no es tan atractivo. Además, dado el estado de la economía nacional, ni eliminando la tenencia ni subsidiando más la gasolina alcanzaremos los niveles de ventas del año pasado, ¡mucho menos suplir el consumo de nuestros vecinos! ¿Cuántos automóviles adicionales se venderán en México si el Congreso aprueba las propuestas de Jericó? Pocos, y no los suficientes.
Además, muchos de los coches que sí consumimos en México son importados. Supongo que los Brasileños y Argentinos estarán felices, pues aunque producimos Rams de exportación, compramos Astras y Focus sudamericanos. El descuento a la gasolina también incentiva la compra de los coches usados que llegan de Estados Unidos, deprimiendo más las ventas en la industria. En todo caso, el reducido impacto de estos incentivos sobre la actividad manufacturera nacional se concentrará en ciudades cuya producción se destina predominantemente al mercado doméstico. Es decir, en Cuautitlán, no en Derramadero.
El consenso internacional –adoptado por el Gobierno del Estado- es enfrentar esta crisis incrementando el gasto público. ¿Por qué entonces limitar al Estado eliminando impuestos? ¿Con qué recursos podrá el Gobierno construir carreteras, ofrecer seguros al desempleo, o prometer incentivos a los inversionistas? Si por el contrario la idea es estimular la economía reduciendo cargas fiscales, ¿no sería más efectiva -y justa- una reducción temporal del impuesto sobre la renta, beneficiando a TODAS las actividades productivas?
Si la última línea de defensa del empleo en Saltillo es inflar artificialmente la venta de camionetas, estamos en problemas. GM y Chrysler están al borde del colapso, y aun no sabemos que tipo de industria emergerá de esta coyuntura. Por ello, si vamos a invertir, dirijamos nuestros recursos a diversificar el riesgo o a incrementar nuestra propuesta de valor en la industria. En lugar de abaratar el consumo, subsidiemos la innovación.
A juzgar por las encuestas, la tenencia es el más impopular de los impuestos. Evoca un sentimiento de engaño, pues las Olimpiadas que justificaron su origen concluyeron hace cuarenta años. Además, como instrumento para corregir las externalidades que causan los vehículos automotores –como congestión y contaminación- deja mucho que desear. Sin embargo, nadie abandona a la novia imperfecta para vivir en soledad. Con todas sus fallas, la tenencia tiene aspectos positivos. Es un impuesto progresivo –pues cobra más a quien compra el coche más lujoso, y no cobra nada a quien se desplaza en camión. Es difícil de evadir, tan difícil como esconder un coche. Finalmente es un gravamen federalista, pues buena parte de lo recaudado regresa sin etiquetas a los gobiernos locales. Si van a eliminar la tenencia, ¿qué proponen para suplirla?
Da gusto tener Diputados proactivos, particularmente ante una crisis como esta. Sin embargo necesitamos resultados y no esperanzas fatuas. Eliminar la tenencia, cancelar el ISAN, y reducir el precio de la gasolina hará poco para salvar empleos saltillenses y mucho para reducir la capacidad de respuesta del Estado mexicano.
El buen trabajo del Diputado Abramo se refleja en su nivel de popularidad. No necesita banderas populistas para llegar a la Alcaldía. Que deje esa estrategia a sus competidores.
Acualización 14/marzo: Al parecer algunos en el PRI coinciden. Como Jorge Chávez Presa.
Etiquetas: automotriz, empleo, saltillo, tenencia

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