2008
Habitat de Gorditos- Obesidad en Coahuila
UncategorizedEn los albores del siglo pasado, las disciplinas de salud pública y planeación urbana estaban íntimamente relacionadas. Los médicos y los planificadores hacían equipo, intercambiaban información y compartían proyectos. La construcción de la red de drenaje es tan solo un ejemplo de muchas iniciativas que cumplieron el doble propósito de mejorar la vida urbana y reducir la incidencia de epidemias.
Sin embargo, algo cambió radicalmente en la época moderna. Hoy, los esfuerzos de ambas disciplinas parecen confrontarse. Por ejemplo, la prioridad otorgada a la construcción de infraestructura para el automóvil va en contra del esfuerzo del sector salud de reducir la obesidad. Los permisos otorgados para edificar desarrollos masivos de vivienda en lugares donde no hay supermercados, lleva a sus ocupantes a construir su dieta a base de tacos y Gansitos. La inseguridad y la falta de inversión en espacios públicos (ejemplificada por la decisión oficial de cobrar el riego de los parques a los vecinos) podrían explicar porque los niños prefieren jugar X-Box que fútbol.
Los mundos del médico y del funcionario a cargo de manejar la ciudad parecen girar en órbitas diferentes. Ignoran, o deciden ignorar, las implicaciones de sus decisiones en el área de responsabilidad del otro. ¿En cuántas reuniones de trabajo coinciden funcionarios de las secretarías de salud y de obras públicas? Al parecer, no en las suficientes.
De acuerdo con la ultima Encuesta Nacional de Salud Pública y Nutrición , la prevalencia de obesidad en los adultos mexicanos está incrementando. El porcentaje de la población obesa (índice de masa muscular mayor a 30) incrementó de 21.5% en 1993 a 30% en 2006. En Coahuila, la cifra alcanza el 33.3%. Si al grupo de personas obesas le agregamos aquellos que sufren de simple sobrepeso (los que sin ser gordos, son gorditos), la cifra llega al 71.2% de los adultos en Coahuila. Más alarmante aun, México es el país donde la epidemia de obesidad infantil crece con mayor rapidez.
Las consecuencias son enormes. El sobrepeso es un factor importante en el desarrollo de enfermedades crónicas, incluyendo las cardiovasculares, diabetes y cáncer. La receta se repite en consultorios de todo el mundo: ¡haz ejercicio!
Sin embargo, es difícil atender las recomendaciones del médico cuando el entorno promueve una vida sedentaria. El número de ciudadanos que camina todos los días al trabajo se reduce rápidamente. ¡No es que sean flojos! Es simplemente que las ciudades que estamos construyendo no son amigables al peatón o al ciclista.
La actual política de desarrollo urbano produce ciudades con servicios y población dispersa, con espacios públicos inseguros y de baja calidad. En dicho entorno, tener automóvil deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad básica.
De acuerdo con cálculos basados en estadísticas del INEGI (haz click para verlos), en 1994 había en Saltillo 165 vehículos por cada 1000 habitantes. Para 2006, la cifra casi alcanzó los 300. Este incremento ha sido mucho más acelerado que el crecimiento de la población. Saltillo se convierte rápidamente en la ciudad del automóvil.
Bien haría el sector salud en reaccionar a estos síntomas con una receta de política pública. La lógica de intentar modificar el comportamiento de cada paciente ha demostrado su insuficiencia, por lo que requerimos soluciones que trascienden al consultorio. Para disminuir las posibilidades de un futuro plagado de infartos y diabetes, es urgente que la comunidad médica reconstruya su diálogo con la planeación urbana.
Las estadísticas de obesidad no han pasado desapercibidas en Coahuila. Las Secretarías de Salud y Educación anunciaron recientemente un programa para enseñarles a los niños como mejorar su alimentación. Dicha estrategia es un paso en la dirección correcta, pero ignora una parte indispensable del rompecabezas. Intenta modificar las acciones del paciente sin tomar en cuenta un contexto que dificulta hacer ejercicio o alimentarse bien.
No hay duda, el hábitat tiene un profundo impacto en los hábitos. Por ello, una solución integral demanda un esfuerzo que combine la entrega de médicos, educadores, epidemiólogos y oficiales de salud pública, con la creatividad de planificadores urbanos, constructores y funcionarios de obras públicas. Es preciso que ambas disciplinas coordinen sus agendas y retomen un diálogo ausente desde hace décadas.
Publicado en Vanguardia el 10 de abril.
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Etiquetas: automovil, Coahuila, INEGI, obesidad, obras publicas, salud publica





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