2007
Crecimiento Inteligente
Crecimiento urbano, VanguardiaSaltillo esta ahorcado. De acuerdo con declaraciones recientes del Alcalde, la ciudad no tiene para donde crecer. Al norte y al oriente la mancha urbana ha llegado al límite territorial del municipio, al poniente escasea el agua y al sur los precios de los terrenos hacen incosteable invertir en reservas territoriales.
Ante esto, se ha sugerido la eventual construcción de una ‘Ciudad Satélite’ poco más allá de La Angostura (Vanguardia, 8 de Mayo). Un ‘nuevo Saltillo’, circundante al polo industrial de Derramadero, que permitiría atender el déficit de vivienda de bajo costo que acompaña todo crecimiento poblacional.
La lógica económica de dicho proyecto es discutible. Aunque los terrenos fueran regalados, habría que considerar en el cálculo el costo de llevar policías, bomberos, hospitales, calles, agua, drenaje, electrificación, y demás servicios. Además, un costo adicional: la pérdida de “cohesión comunitaria” en la ciudad.
Al decir “cohesión” me refiero a la ‘cantidad y calidad de interacciones sociales entre los miembros de una comunidad’. Con una ciudad mas dispersa, menos residentes se conocen, se interesan por sus vecinos o participan en actividades comunitarias.
A pesar del alto costo, la Ciudad Satélite se presenta como única opción. De hecho, ya esta considerada en el Plan Rector de Desarrollo Urbano (el plano esta disponible en mi blog). Los proponentes justifican: ‘no hay de otra’, ‘es una ley del mercado… un proceso natural del crecimiento de una ciudad’.
La receta no es nueva. Sigue al pie de la letra el modelo de crecimiento de los últimos 30 años: promover la construcción masiva y rápida de fraccionamientos, en terrenos enormes, baratos y distantes.
Pocos cuestionan el esquema pues promete un buen negocio: proyectos para el constructor, mano de obra más cercana para el industrial, nuevos mercados para el comerciante y por fin, una casa a precio accesible para el trabajador. Sin embargo, el aplauso unánime no cambia la realidad: En el mediano plazo Saltillo pierde.
Con menos concentración poblacional, es más difícil proveer servicios de manera eficiente. Invariablemente, las autoridades ajustan sus prioridades. Por ejemplo, ya no se discute sobre banquetas y peatones, pues primero vienen las grandes avenidas. Ya no hay recursos públicos para sufragar el mantenimiento de parques o plazas, solo de las alamedas centrales.
Pero, ¿existe alternativa? Después de todo, el diagnóstico de las autoridades es correcto. El espacio se agota, y es físicamente imposible que Saltillo se extienda más territorialmente. Afortunadamente no tenemos que inventar el hilo negro. Otras ciudades del mundo han abordado exitosamente este problema con políticas de “crecimiento inteligente”.
La filosofía de dicha estrategia es simple, “todo cabe en una cajita sabiéndolo acomodar”. En otras palabras, se busca incrementar la densidad poblacional: más gente por unidad de espacio.
En áreas mas compactas, el transporte público tiene sentido pues todos quedan cerca de una parada. Menos policías pueden hacer los rondines necesarios, y hay más ojos en las calles para cuidar el barrio. Un kilómetro de tubería cubre las necesidades de muchos más hogares y a todos les queda un parque cerca. Pero sobre todo, los vecinos se conocen, se topan en la calle y se crea comunidad.
De hecho, muchos argumentan que Saltillo perdió esta cohesión comunitaria a partir de su explosión demográfica. Sin embargo, hay una razón complementaria: Cada saltillense usa más espacio que sus padres y abuelos, vive más lejos de sus vecinos y pierde mas tiempo desplazándose. Al parecer, avanzamos en sentido contrario.
De acuerdo con un estudio (publicado en 1987) de la Facultad de Arquitectura, de 1878 a mediados de los 1970s, se mantuvo un promedio de 75 saltillenses por cada hectárea disponible. Sin embargo, a partir de entonces el balance cambió. Se construyeron fraccionamientos de lujo en grandes extensiones al norte, se permitió la proliferación de terrenos baldíos para la especulación comercial y la búsqueda de ahorros llevó a los desarrolladores de vivienda popular a ampliar los límites de “la periferia”.
El resultado es digno de observarse. Actualmente solo 45.7 personas viven por hectárea, ¡30 menos que en 1878-1970! Construir la Ciudad Satélite sería seguir con esta tendencia hacia la dispersión social.
Hay alternativas para que Saltillo crezca inteligentemente. Por ejemplo: para arriba, no para los lados.
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Etiquetas: crecimiento, Políticas públicas y Urbanismo

\"Soy pesimista sobre las probabilidades... soy optimista sobre las posibilidades\". -Lewis Mumford



